El miedo y la incertidumbre dan paso a la tranquilidad en un curso escolar atípico que termina este miércoles

Balance global positivo de un año complicado en el que las familias valoran el mantenimiento de la presencialidad en las aulas

 Primer día de colegio del curso escolar 2020-2021
Primer día de colegio del curso escolar 2020-2021

El miedo, los nervios y la incertidumbre dieron paso a cierta tranquilidad en un curso escolar que concluye este miércoles y que tuvo sus momentos más complicados en su arranque, en el mes de septiembre, y en el regreso a las aulas después de las vacaciones de navidad. Un curso marcado por la pandemia de la covid-19 que concluye con un balance en general positivo.

"El balance global es positivo", afirma, Soledad Alegría, coordinadora de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Salamanca (Fedampa), que valoran "mucho todo el esfuerzo realizado por mantener la presencialidad, porque lo veníamos defendiendo desde antes y seguimos diciendo que la presencialidad es imprescindible, no solo para el avance y desarrollo educativo del alumnado, sino también para su apoyo emocional y social, para ellos es vital poder tener sus rutinas de contacto con sus iguales”.

Una presencialidad que es “básica” para las familias también por la relación y apoyo que puede haber entre el alumno y profesor. Por lo tanto, se muestran “muy agradecidas a la comunidad educativa y a la administración, porque se ha hecho un esfuerzo para poder mantenerla”. Además destacan “el trabajo que han hecho los menores, que han respetado las normas, y al final han logrado que el porcentaje de centros afectados por confinamiento de grupo haya sido mínimo”.

Las Ampas esperan que de todo lo ocurrido este curso que termina “se saque un aprendizaje, no solo para la pandemia sino a partir de la pandemia”.

Un final de año escolar que ha concluido “con mucha más tranquilidad y más confianza”, “si se compara con un inicio muy tenso” del mismo, porque las pautas “fueron contradictorias, llegaron a última hora, fue muy duro e incierto, con miedo, no se veían decisiones justificadas llegadas a última hora”, señala Alegría, quien apunta que el otro momento “duro” del curso fue el inicio del segundo trimestre después de la navidad “cuando el pico era tan alto que había miedo de que se volviera un poco al principio y se perdiera todo”.

Fedampa hace referencia a una encuesta realizada a las familias que “han valorado de forma positiva los protocolos puestos en marcha, el trabajo de la comunidad educativa y el resultado del trabajo que se ha realizado”.

Los aspectos "más débiles" para Fedampa

Sin embargo, no todo es positivo. “Hay elementos que se han mostrado más débiles y que hay que mejorar si esta situación continúa, incluso si no continúa”, subraya Soledad Alegría.  Así se refiere al trabajo educativo de apoyo al alumno confinado porque “era muy desigual”.

En este sentido, señala que “ha habido alumnos que no sabían prácticamente nada de su profesorado, salvo algún correo; otros alumnos han tenido la oportunidad de continuar las clases telemáticamente de forma plena conectado a través de ‘teams’; y ha habido alumnos que han tenido la posibilidad de recibir un trabajo adaptado de cada una de las materias”.

Por lo tanto, el apoyo a los menores confinados ha sido “muy desigual” y “entendemos que todo esto requería un aprendizaje por parte del profesorado y unos medios y recursos, que poco a poco han ido llegando a los centros, pero el profesorado que ha funcionado realmente ha sido gracias a sus recursos y a su iniciativa”.

Esta es una de las reivindicaciones de las Ampas, que “todo el profesorado se vea obligado y tenga unas pautas que cumplir, unos recursos reales para apoyar al alumnado que se tenga que quedar en casa”.

Por otra parte, insisten en su denuncia a los deberes “online”, que ya realizaron a finales del curso anterior, ya que consideran que “no es un apoyo educativo, son deberes que muchas veces el alumno no sabe lo qué le están pidiendo, porque no ha estado en clase ni tiene cómo resolver las dudas”.

Para las familias, “no debe justificarse el apoyo educativo con mandar trabajos” y esa es una parte que instan a mejorar si hay cuarentenas o si se repiten confinamientos.

A esto la coordinadora de Fedampa añade otra preocupación de las familias: la atención a la diversidad. “Esta parte ha sido muy tocada por la pandemia y por todo el desarrollo del curso, que a pesar de haber sido presencial y haberse luchado porque fuera lo más normal posible, si alguien ha perdido ha sido el alumno con diversidad educativa, porque ha habido menos apoyos, se han bajado las horas de los apoyos para atender a desdoble, los diagnósticos se han hecho más tarde, los apoyos a veces no eran específicos…”. En definitiva, las familias creen que ese alumnado “ha estado más desatendido”.

Y es que, señala Alegría, “al final lo planes se diseñan sobre un papel y sobre un alumno ideal; normalmente se funciona a partir de ese alumno tipo, que es más o menos autónomo, sin mayor dificultad, y no se diseña en función de la necesidad y de esa diversidad”. Entiende que es algo complicado y que para el profesorado “ha sido un especialmente duro, pero es su profesión  y debe adaptarse a las necesidades que se le presentan”.

"No han contado con nosotros como nos hubiese gustado"

En este curso escolar que concluye desde las administraciones y direcciones de los centros no se ha contado con las madres y los padres tanto como “nos hubiese gustado”. Es otra de las reivindicaciones de las Ampas, que “cuenten con nosotros para lo bueno y lo malo”.

La comunicación durante este curso que termina ha sido, explica Alegría, a nivel regional y habitual, pero “ha sido informando más que consultando”.

En este sentido, Fedempa viene demandando desde hace tiempo en el ámbito provincial “el funcionamiento operativo de la comisión de participación”, que se nos ha prometido de nuevo que se va a poner en marcha”.

Esta comisión, explica, es una estructura dentro de la Dirección Provincial de Educación, en la que las familias junto con el alumnado, el profesorado y la administración podremos debatir, llegar a conclusiones, hacer propuestas, análisis… sería lo ideal, pero se necesita un contexto reglado”, porque “existe pero no se convoca”. Fueron creadas por la Consejería a nivel regional y es “más un invento de marketing, no porque realmente quisieran una participación directa de la comunidad educativa”.

Y de cara al próximo curso, las familias se sienten “aliviadas” porque la Consejería ya ha sacado unas instrucciones con tiempo, algo que pidieron también el año pasado.

“Esa parte nos ha alegrado porque la Consejería nos está diciendo  con tiempo cómo va a comenzar el curso, que se vaya a máximos, es decir, que se mantenga el profesorado contratado durante este curso, en definitiva, que se cuente con una educación cuidada, en el sentido de que no es solo para controlar la pandemia, sino por beneficio educativo”, señala Alegría.

En ese sentido, las familias “estamos contentas y esperamos que las pautas se mantengan y en septiembre no vengan unas ‘contrainstrucciones’ y no ocurra lo del arranque de este curso”. Pese a que las circunstancias de la pandemia sean más positivas, Fedampa considera que todas las medidas tomadas “sirvan para seguir construyendo una mejora educativa y no perder ese aspecto positivo porque la pandemia haya desaparecido”, concluye Soledad Alegría.

Agradecimento de los sindicatos a los profesores y reivindicaciones a la Junta

Un balance positivo de un curso complejo que también se ha realizado estos días por la consejera de Educación, así como por los sindicatos, que agradecen que “el caos del inicio de curso” ha sido resuelto “gracias a los equipos directivos que con gran esfuerzo cambiaron su planificación en cuestión de días y que junto al resto de la comunidad educativa han logrado minimizar el impacto covid-19”.

Las cinco organizaciones sindicales -CSIF, ANPE, STECyL, CCOO y UGT- felicitan en un comunicado conjunto “a todo el profesorado que ha superado ‘cum laude’ este difícil curso 2020/2021 en el que, aunque todos los elementos estaban en contra, se ha mantenido la presencialidad y la calidad educativa poniendo en valor la figura del docente en el aula”.

Para el próximo curso, añaden, “le toca a la Consejería de Educación cumplir su parte y mantener las ratios reducidas para poder garantizar la seguridad en las aulas y la mejora de la atención al alumnado, que está sufriendo también una pandemia que ha afectado a todas las esferas de su vida”.

Además, los sindicatos continúan exigiendo a la Consejería de Educación “la mejora de las condiciones laborales de su profesorado, la reducción del horario lectivo es esencial, así como la reducción de las ratios sin que sea obligado por una pandemia”, ya que “se ha demostrado su eficacia en la reducción de la conflictividad en los centros, la mejora de la convivencia escolar y en el rendimiento educativo”.

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