Mucho más que un servicio de comidas y camas

El Centro de Emergencia Social es un lugar de encuentro en el que la media de veinte personas que acuden por día cubre unas necesidades básicas emocionales, más allá de las físicas que se aportan. Se cuenta con diversas actividades como juegos de mesa o cine. “Al final esto es un centro de encuentro, un sitio de paso en el que te reúnes con el de al lado y haces alguna actividad”
 

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Hace dos años, en una entrevista que este periódico tenía con la actual responsable del Centro de Emergencia Social de la Cruz Roja, Goretti Marcos, ella comentaba que los números, como tales, no importaban. Sí lo hacían todas las historias que hay detrás de esos números que, de por sí, ya impresionan. Una media de dos historias nuevas por día deben escuchar los monitores y voluntarios que conforman el centro. Una media de unas 650 al año llegados desde diferentes puntos del globo terráqueo que buscan algo más allá que comida, buscan el calor de sentirse escuchados y el placer de hacerlo ellos. Buscan dignidad, la normalidad con la que la mayoría de personas actúan y que para ellos es algo extraordinario. No es fácil pasar frío, mucho menos sentirlo. 

Por eso a las necesidades básicas se le unen actividades lúdicas en el Centro de Emergencia Social, casi siempre demandadas por los propios usuarios. Juegos de cartas o dominó son la principal excusa para socializar con otras personas que tienen diferentes problemas a los tuyos y a los que se unen los voluntarios que acuden a ayudar. Se respira tranquilidad en el comedor, un momento para pasarlo bien, hacer amigos y encontrarse con otra vida. 

Otros días, las actividades van más allá como este pasado miércoles en el que el cine fue protagonista antes de la cena. “Son unas horas menos de calle y luego puedes comentar la película. Siempre se intenta facilitar un tiempo antes de irse a dormir para charlar y compartir experiencias. Al final esto es un centro de encuentro, un sitio de paso en el que te reúnes con el de al lado y haces alguna actividad”, afirma Goretti Marcos. 

La libertad es el primer paso para la dignidad

Aunque desde una perspectiva alejada cueste entenderlo, es la propia persona la que elige cuándo pedir ayuda, aunque Cruz Roja trabaje para que todos reciban estas necesidades básicas. “La persona es quien elige el pedir ayuda, atención y el poder entrar en un proceso de intervención que durará lo que la persona quiera establecer”. La libertad es un derecho inquebrantable y los hay que, a pesar de no tener un techo estable en el que dormir, prefieren no acudir al Centro de Emergencia Social. 

Los motivos, comenta Godetti Marcos, son varios. La propia elección de cada uno no es el único, también los hay que por horarios no pueden acudir ya que se dedican a la prostitución u otros a los que les cuesta seguir las normas, a pesar de que se cuenta con una exigencia mínima. 

A estas personas se llega a través de otro servicio, el de la Unidad Móvil de Atención Socio-Sanitaria, que acude por las noches haciendo un itinerario previamente establecido repartiendo, además de las necesidades básicas, la compañia, aunque sea por momentos, que todo el mundo necesita. 

Respeto a todas las culturas

Como las necesidades son variadas, en el Centro de Emergencia Social intentan prepararse para cualquier tipo de situación. Se cuenta con la ayuda de la Unión Europea a través del Fondo de Ayuda para los Más Desfavorecidos que tiene como objetivos el “promover la cohesión social, reforzar la inclusión social y, por lo tanto, contribuir a alcanzar el objetivo de erradicar la pobreza” a través de ayuda no financiera. A estos alimentos se le unen las compras directas a través de la propia financiación de la Cruz Roja, así como alguna donación de diferentes superficies comerciales. 

Esto consigue que se pueda llegar a todas las personas que acuden al servicio al cabo del año y hacerlo, además, a través de un menú equilibrado que contenga todos los nutrientes necesarios. “Siempre hay fruta, siempre posibilidad de verdura y las cuestiones religiosas están completamente respetadas”, afirma Goretti Marcos. 

Y es que cuidarse es necesario tanto en el plano físico como en el mental. ´Mens sana in corpore sano´, y viceversa, es algo aplicable a todas las personas, también, y si cabe con mayor importancia, a las que no tienen un techo donde resguardar sus cuerpos, alegrías y problemas. 

 

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