“No es lo mismo un niño que ha sufrido un abandono que uno que ha vivido en su casa feliz y contento”

Las familias acogedoras se enfrentan en muchas ocasiones a situaciones frente a las que no saben lidiar por las malas experiencias vividas por el niño acogido, como maltrato, mal cuido y en la gran mayoría de los casos, la falta de afecto

 Nieves
Nieves

Nieves y Carlos forman un matrimonio que, a pesar de tener tres hijos de 24, 22 y 19 años, han encontrado el tiempo y la voluntad para acoger niños. De hecho, en la actualidad acogen en su hogar al séptimo menor, que tiene dos años y medio, aunque han pasado por su casa niños de condiciones muy diferentes. Los últimos, dos hermanos de un año y medio y dos años y medio.

Nieves incide en que el acogimiento no consiste solo en meter a un menor en casa, sino que “en el acogimiento tiene que participar todo tu núcleo familiar y amistades”. De ahí que sus tres hijos también hicieran el curso de Cruz Roja para aprender sobre las circunstancias de los niños que pasan por ese trance. Ahora, los cinco cuidan de cada niño que pasa por su casa. Nieves alaba la buena predisposición de sus hijos: “Son muy generosos porque comparten a sus padres y su tiempo y, a la vez, ellos también han ido madurando y se han hecho muy responsables al ver la gran suerte que han tenido de que alguien les quiera bien”. Añade que la experiencia les ha animado a ayudar en otras cosas: son monitores centros juveniles o entrenadores.

Nieves asegura que aunque hay una satisfacción personal al ayudar a estos niños, “no lo hago por mí, lo hago por su beneficio”. Entre las principales dificultades que han atravesado estos menores están la falta de afecto, el malcuido y en algunos casos incluso el maltrato. Por eso, la labor principal de la familia acogedora es darle una seguridad al niño y que lleve una vida normalizada, con normas incluidas, pero sobre todo darles mucho cariño: “Estos niños necesitan muchos muchos abrazos y una rutina diaria en un ambiente tranquilo y relajado”.

En muchas ocasiones, la familia puede no saber cómo proceder o actuar ante determinados comportamientos del menor, ya que “no es lo mismo un niño que ha sufrido un abandono que uno que ha vivido en su casa feliz y contento”. “Hay muchas dificultades que se les quedan impregnadas y hay que saber que tú no puedes solo con eso y necesitas unas pautas para sanar esas heridas”, ahí entra Cruz Roja, que da un apoyo psicológico al adulto con pautas para ayudar a los niños gracias a un teléfono disponible las 24 horas del día.

¿Cómo es la reacción del entorno ante la acogida de niños? Nieves explica a este diario que “hay gente que te considera muy buena y otros que consideran que no lo podrían hacer porque quieren mucho a los niños y no creen que los podrían dejar marchar”. Sin embargo, recalca: “Yo no pienso así: quiero tanto a los niños y creo que puedo hacerlos feliz temporalmente así que quiero que estén conmigo el tiempo que necesiten pero tienen que volar en un vuelo seguro que no es a mi lado, es al lado de su familia biológica o de su familia adoptiva”.

¿Repetirán? “Tenemos pensado repetir hasta que el corazón aguante. Lo mejor es que no hubiese niños que necesitasen de nuestras familias y que estuviesen viviendo con sus familias con cariño y sin malos tratos.”

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