Profesor de filosofía y ética, es el actual coordinador provincial de Izquierda Unida. Tras obtener un buen resultado en las elecciones municipales y autonómicas, con concejales en municipios tan importantes como Ciudad Rodrigo y Béjar, ahora IU quiere refrendar su avance con más presencia en el Congreso de los Diputados.
 
- ¿Qué balance realiza de esta legislatura a nivel general?
- El balance es bastante negativo. Las fechas del 10 y 12 de mayo de 2010 tienen que estar en el recuerdo colectivo, cuando el Gobierno de Zapatero decide dar un giro, presionado por Bruselas, y hacer un programa de recortes, de gasto público, que se ha ido profundizando, porque las exigencias son cada vez mayores. Y esta política de recortes llega al estancamiento económico y el desempleo. Terminar con una tasa del 21 por ciento y cinco millones de parados no es positivo. Quizá lo único positivo es el cese de lucha armada de ETA, pero el resto es bastante sombrío.
 
- ¿Cuál ha sido la aportación del Gobierno a Salamanca esta legislatura?
- Resultado complicado verla. Todas las expectativas que se abrieron en la primera legislatura con el Plan del Oeste, muy ambicioso, se ha ido quedando en el olvido, traspapelado. Quizá lo más sobresaliente es la culminación de la autovía, cinco kilómetros de vergüenza que quedan, y el inicio de las obras del Centro de la Memoria con seis años de retraso. No sé qué pueden vender realmente los diputados y senadores qué han hecho el Gobierno del PSOE o la oposición del PP. Han sido bastante desconocidos e ineficaces, no han sido capaces de trasladar los problemas de los ciudadanos. Ha tomado más medidas Gaspar Llamazares que los diputados salmantinos. Es un balance triste, hay oportunidades que se han ido pasando.
 
- Frente a ello, ¿qué ofrece Izquierda Unida?
- Lo que venimos diciendo es un mensaje diferenciador. Esta crisis está reflejando que los recursos energéticos son limitados. Es una crisis financiera, pero más bien de demanda, hay muchas cosas en venta pero nadie compra. Eso lo que expresa es que el crecimiento depredador del capitalismo financiero, que quiere siempre incrementar los beneficios y no se conforma, eso es claramente insostenible, y por tanto creemos que hay que volver a la senda de la sostenibilidad. Quiere decir en el modelo industrial, en las relaciones laborales y el mundo financiero, no se trata tanto de hablar de austeridad tras vivir en una sociedad de despilfarro de todas las administraciones, produciendo lo que nadie compraba. En el caso de las viviendas es muy claro, o en la industria militar, comprando armamento que no vamos a utilizar nunca, o se han construido grandes autovías y hemos olvidado el ferrocarril convencional. Y estamos a la cola en inversión en sanidad y educación, aquello que resulta imprescindible para los ciudadanos. La sostenibilidad quiere decir volver a una concepción de una economía donde los servicios públicos estén asegurados, y no una política como conseguimiento. Esto se consigue con más ingresos con muchas formas fiscales que hay de incrementarlos.
 
- ¿Con qué formas fiscales se consiguen esos ingresos?
- Persiguiendo el fraude fiscal y haciendo aflorar la economía sumergida. Ya tenemos ahí dos ejemplos muy importantes. Por supuesto, incrementando el IVA para los productos superlujo. Hemos dicho que vamos a reformar el IRPF, que haya dos tramos distintos, bien diferenciados, de 60.000 a 120.000, que se le suba la cuota, y por encima de 120.000 que sea el cincuenta por ciento. Hemos dicho que queremos modificar el impuesto de sociedades de forma que se garantice que las empresas con beneficios paguen más. O que las rentas del capital coticen como mínimo como las rentas del trabajo. La política que han hecho tanto el PP como el PSOE han dejado de recaudar impuestos y han dejado al Estado sin recursos mientras metían la mano en la educación, la sanidad y la ley de dependencia. Y eso lo entiende toda la gente. Se inauguran proyectos de inauguración de instalaciones insostenibles, que no han planificado cómo mantenerlas. Hay que limitarse en lo necesario para la persona, en una cosa mucho más sensata, es lo que estamos proponiendo.
 
- ¿Y qué ofrece Antonio Moreno si es elegido diputado?
- Izquierda Unida pertenece a una tradición de política de cercanía. Seré diputado, y por tanto me comprometo a tener una oficina abierta en Salamanca, en la que con periodicidad como mínimo semanal esté a disposición de los ciudadanos, algo que es más frecuente en otras democracias como la inglesa. Aquí no tenemos a disposición a nuestros diputados. En el debate Caldera estaba con Rubalcaba y Bermúdez de Castro con Rajoy. Estos diputados son funcionarios del partido. Nuestro interés pasa por encontrar una fórmula de equilibrio y crecimiento que no esté ligado simplemente al sector servicios ni al turismo, y por tanto habrá que abrir todas las posibilidades para que eso no ocurra, tenemos que abrirnos a la industria agroalimentaria, ser un nudo de comunicaciones importante y que la Universidad genere actividad económica que repercuta en riqueza, investigación y desarrollo. Tenemos que buscar alternativas porque tenemos una gran sangría demográfica en el mundo rural y emigración juvenil mientras los políticas han estado en obras faraónicas y no en las necesidades que demandas los ciudadanos.
 
- Las encuestas otorgan buena puntuación a sus líderes y sus propuestas, pero, ¿por qué después no tienen al final tanto calado entre los votantes de izquierdas?
- La ley electoral es un lastre para Izquierda Unida, sin representación parlamentaria pese al importante número de votos, siendo la tercera fuerza política. En cambio, los partidos nacionalistas se han convertido en decisivos, eso genera frustración. Además, tenemos una escasa presencia en los medios de comunicación, por ejemplo nos daban cinco segundos al día en la televisión autonómica. Hay una hegemonía de un pensamiento único, tópicos que a base de repetirlos se convierten en verdad. En esa democracia de eslóganes es difícil entrar. Nuestro mensaje es de coherencia, decimos lo que vamos a hacer, tenemos un punto de honradez. Al PP no le importa mentir con tal de obtener resultado y el PSOE es un partido domesticado, los mercados lo han puesto en su sitio.
 
- ¿Debe suprimirse o reformarse el Senado? 
- El Senado es una Cámara que debería ser de representación territorial y por tanto eso implica que ya en su composición y su elección debería ser modificada de raíz. Izquierda Unida propone que deben estar representadas las comunidades autónomas, cada una de ellas en función de su importancia demográfica, en unas elecciones con un distrito único, y se eligen los representantes políticos. Ahora tiene el mismo peso Castilla y León que Madrid, lo cual es difícil de explicar para los ciudadanos. La reforma en su composición debe ser clara, y la reforma en sus competencias también, no debe ser una Cámara de doble lectura. A ello se añade el cinismo de no querer reformar el Congreso, es algo de lo que se habla en la calle, los movimientos del 15M, que reclaman una reforma profunda. De hecho, en Izquierda Unida hemos debatido si presentarnos o no al Senado, o se reforma o habría que eliminarlo.
 
- Hablando del 15M, ¿pueden ir sus votos a formaciones como IU o se perderán en la abstención?
- No lo sé. Estas previsiones electorales me quedan pocos. La derecha tiene movilizado a su electorado siempre, con la ley del aborto, con los matrimonios homosexuales, con la visita del Papa, con la Educación para la Ciudadanía, lo tiene siempre. Y la izquierda no moviliza a su electorado, de manera que las elecciones las gana o las pierde la izquierda volátil, y sin que el PP aumente considerablemente, la abstención de esa izquierda le da la mayoría absoluta al PP. Nosotros no vamos a pedir el voto a los afiliados del PSOE, pero sí a la izquierda que lo votó y se ha visto defraudada, pero eso no se resuelve quedándose en casa sin votar o votando al PP. Estamos peleando por captar ese voto descontento y de movilizar a los jóvenes que el voto en blanco o nulo no tiene repercusión, no se traduce en una formación que quiere realizar cambios.
 
- ¿Por qué no deben gobernar ni el Partido Popular ni el Partido Socialista en España?
- El PSOE ha probado que es incapaz de hacer la política que le demanda su base electoral, promete hacer ahora lo que no ha hecho antes. Y el PP porque su súmate al cambio sabemos en qué consiste, le ha recriminado al PSOE que las reformas eran demasiado cortas, propone apretar más la tuerca en el recorte de los derechos sociales. Ellos van a producir mucho más dolor, su salida de la crisis es antisocial.
 
- Y si no hay mayoría absoluta del PP, ¿podría haber un pacto entre el resto de las formaciones?
- Es complicado darle la confianza al PSOE, se ha visto en Extremadura, aunque no se entienda el apoyo al PP, pero es la mejor forma de controlar al Ejecutivo en lugar de seguir con políticas que no han funcionado. Ya lo dice nuestro lema, democracia o mercados, pues resulta que la deuda de Afganistán es ahora más fiable que la de Italia, cuya deuda ha pasado en dos meses a casi el bono basura. ¿Cómo es posible esto? No lo entiendo y es porque hay gente que está especulando y moviendo dinero para que caigan determinados países independientemente de su color políticio. En ese contexto, nuestro apoyo será para aquellos que decidan cambiar esas políticas de PP y PSOE, que hacen lo mismo. Hay que tener un grupo parlamentario para controlar a los recortadores profesionales que eran despilfarradores profesionales, pues los dos grandes partidos han decidido entregar la democracia a decisiones de fuera de España.

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