"Nuestros familiares se están consumiendo en las residencias porque no nos dejan verlos"

Las restricciones a las visitas en la residencias siguen en vigor en Castilla y León, y el pasado 19 de agosto la Junta actualizó su guía de actuaciones en las residencias y centros de día públicos y privados

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Los rebrotes de coronavirus van en aumento en toda España. La provincia de Salamanca no vive una buena situación ante la pandemia en estas semanas y, desde este jueves, la capital cuenta con nuevas restricciones llevadas a cabo por la Junta para tratar de hacer descender la curva de contagios.

Entre esta escalada de la pandemia que vive Salamanca preocupa de nuevo la situación de las residencias de ancianos, después de lo ocurrido en los meses de confinamiento. De hecho, España ha sido incapaz en seis meses de frenar la elevada capacidad de transmisión del virus en estos centros durante seis meses, manteniéndose a pesar de que más de 21.000 usuarios de residencias han fallecido por Covid-19 desde el 8 de marzo.

Las restricciones a las visitas en la residencias siguen en vigor en Castilla y León, y el pasado 19 de agosto la Junta actualizó su guía de actuaciones en las residencias y centros de día públicos y privados que, entre otras cosas, recrudece las condiciones para visitar a los ancianos que no están contagiados. Así, cada vez son más las voces de vecinos de Salamanca que cuentan con familiares en las residencias que se ponen en contacto con los medios de comunicación para, dicen, hacer público "la angustia, pena y desasosiego" que viven las familias de residentes porque, dicen, sus familiares confinados en las residencias “se están consumiendo porque no tienen visitas”.

"Da la impresión de que nuestros familiares, la mayoría ancianos o con discapacidad, están secuestrados porque no podemos verlos ni aunque estemos cumpliendo todas las normativas y llevemos la adecuada protección. La Junta permite visitas en muchas residencias pero su gerencia lo impide porque, en muchos casos, no han apostado por establecer medidas de seguridad para las familias, y nuestros ancianos son los más perjudicados en todo esto", explica Carmen Gorjón, que tiene un familiar en una residencia pública de la capital y se ha erigido en portavoz de numerosas personas que se encuentran en su misma situación. Carmen indica que "a la mínima, prohíben las visitas" y, por ello, sólo puede ver a su familiar, que tiene más de noventa años, a través de una fría pantalla de tablet cada quince días.

Esta salmantina asegura que entiende que, cuando comenzó la pandemia y debido a que no se conocía lo que podía ocurrir, se cancelaran las visitas a las residencias. "Sin embargo ahora, que han pasado muchos meses y sabemos lo que ocurre y que si se utilizan las medidas adecuadas se puede combatir, no entendemos que hayan vuelto a encerrar a los ancianos", dice. "Prohibir las visitas no nos parece la cura, porque muchos familiares cumplimos las normas escrupulosamente y nuestros ancianos necesitan a su familia. Al fin y al cabo, si entran los cuidadores con las medidas de seguridad pertinentes, ¿por qué los familiares no pueden hacer lo mismo para poder verlos?", explica.

Estos familiares de residentes buscan que la situación de aislamiento que sufren nuestros mayores en las residencias no agrave su estado. "Algunos se mueren incluso de pena y otros muchos no entienden lo que pasa, creen que les hemos abandonado", aseguran.

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