Los panaderos apuestan por la calidad para repuntar la caída de ventas en el Día Mundial del Pan

La bajada de consumo ha sido del 18% en los últimos cinco años pese a que desde 2016 han mejorado de manera tímida sus números. Los precios bajos del pan precocido y el que el pan se tenga menos en cuenta de una comida, entre los principales problemas

 Pan de Arapiles
Pan de Arapiles

Los empresarios de panaderías de Salamanca apuestan por la "alta calidad para luchar contra los bajos precios del pan precocido" y de la bajada de consumo del 18% en los últimos cinco años. 

Joaquín Marcos, presidente de la Asociación de Empresarios Salmantinos de Panaderías, AESPAN, recuerda con precisión los duros años de la crisis económica. “Siempre he dicho que el pan es el producto que menos se tiene en cuenta en una comida. Y parte de culpa es nuestra por no haber sabido vender como se debía el producto. Cuando llegó la crisis, nosotros ya estábamos en ella y nos afectó de lleno. Muchos empresarios comenzaron a competir en precio con el pan congelado y fue su sentencia de muerte. Esto nos obligó a especializarnos y a apostar por ofrecer la alta calidad que brinda el pan fresco tradicional para mantener nuestros negocios”.

En el Día Mundial del Pan, que conmemora la importancia de un producto tan necesario en cualquier mesa, el pan candeal y el colón de Salamanca son dos de los protagonistas de la reinvención del sector en Salamanca. “Ofrecemos panes de alta calidad que tienen menos porcentaje de agua y el doble de fuerza que las barras tradicionales. Sus principales características son una fermentación larga que llega a las cuatro horas y un proceso de elaboración realizado casi en su totalidad de manera artesanal”.

Desde 2016, y pese a que las cifras de consumo no acaban de remontar, los panaderos de Salamanca han mejorado tímidamente sus cifras de negocio: un 1%. La confianza de la hostelería y a la mayor preocupación nutricional de los salmantinos han sido claves en un cambio de tendencia que poco a poco cambia el pan congelado por el pan fresco.

“Sí que hemos notado últimamente que tanto nuestros clientes profesionales como los particulares dan una mayor importancia por las características del pan. Antes, en muchos casos, triunfaba sin discusión la opción más barata. Ahora no. Ahora quieren llevarse a casa u ofrecer a sus clientes un buen producto, ya que es su carta de presentación hacia el cliente”, revela el representante de la asociación integrada en CONFAES.

Además, los empresarios de panaderías de Salamanca trabajan continuamente para adaptarse a las necesidades de sus clientes. Un ejemplo es la reducción de los formatos de venta, siendo cada vez menos común la producción de panes de gran peso. “Al haber consumo, ofrecemos lo que el cliente demanda. Panes más pequeños y más fáciles de consumir. Los colones grandes se elaboran menos, en detrimento de los colones pequeños, las libretas y las polcas”.

En el futuro, las empresas panaderas de Salamanca afrontarán varios retos que amenazan con afectar la rentabilidad de pequeñas empresas. “Trabajamos con unos márgenes ajustados y la subida de los precios de la materia prima, la electricidad o el combustible no ayuda. Sin embargo, esto hace que trabajemos con más ahínco, mejorando nuestros productos y escuchando a nuestros clientes, para sacar la situación adelante”, concluye el presidente de AESPAN y propietario de una empresa familiar con cinco generaciones de historia.

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