Los pediatras actualizan sus recomendaciones preventivas frente a la COVID-19 para el próximo curso

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) recuerdan que el éxito de la reapertura escolar está directamente relacionado con el cumplimiento de las medidas preventivas, por lo que proponen mantener las recomendaciones de mitigación de contagio actuales para el curso 2021-22, que podrán relajarse progresivamente, a medida que vaya disminuyendo la intensidad de transmisión y que se inicie la vacunación de los alumnos

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Los pediatras actualizan sus recomendaciones preventivas frente a la COVID-19 para el próximo curso
Los pediatras actualizan sus recomendaciones preventivas frente a la COVID-19 para el próximo curso

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) recuerdan que el éxito de la reapertura escolar está directamente relacionado con el cumplimiento de las medidas preventivas, por lo que proponen mantener las recomendaciones de mitigación de contagio actuales para el curso 2021-22, que podrán relajarse progresivamente, a medida que vaya disminuyendo la intensidad de transmisión y que se inicie la vacunación de los alumnos.

Así, se sigue recomendando la necesidad de desinfección continuada de superficies en las aulas, la distancia física interpersonal necesaria; un número determinado de personas en los grupos burbuja y ratio profesores/alumnos; y el uso de mascarillas tanto en espacios abiertos como cerrados.

Con respecto a esto último, desde la AEP destacan el enorme impacto que el uso de las mascarillas ha tenido, no solo en la contención del SARS-CoV-2, sino que también para la disminución de la transmisión de otros virus respiratorios comunes en edad pediátrica.

Asimismo, otra de las medidas recomendadas es la ventilación activa de las aulas, tal y como se ha venido haciendo este curso. "Solo cuando se empiece la vacunación de los niños y la incidencia sea relativamente baja, se podrán retirar paulatinamente las medidas de contención. Mientras tanto, tendremos que seguir prácticamente igual, no podemos bajar la guardia todavía", ha expresado el coordinador del Grupo de Trabajo de la AEP para la Reapertura de la Escolarización, el doctor Quique Bassat.

Así las cosas, basándose en los datos de incidencia en las escuelas de los últimos meses, los expertos valoran los resultados como ampliamente satisfactorios y destacan el papel ejemplar, tanto de los niños como de las familias y de los centros escolares a la hora de poner en práctica las medidas de prevención recomendadas.

Los brotes en el entorno escolar han sido escasos, y los eventos de "superpropagación" entre niños extraordinariamente infrecuentes. El doctor Bassat destaca que "durante el curso escolar 2020-21, la media habitual de grupos burbuja confinados en cualquier semana no ha superado por norma general el 1 por ciento o 2 por ciento, y el porcentaje de alumnos o docentes infectados ha estado en torno al 0,5 por ciento la mayor parte del tiempo".

En este sentido, celebra que, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), "España ha sido de los escasos países europeos que han mantenido los centros escolares abiertos de forma ininterrumpida desde septiembre, con el beneficio que eso supone para los niños a nivel físico, social, mental y educativo". "Nos hemos convertido en un modelo a seguir para el resto de países", señala Bassat.

Por otra parte, se ha demostrado que la mayor parte de las infecciones detectadas en las escuelas provenían del entorno comunitario de los alumnos, y no tanto de la transmisión en el centro; confirmándose la menor capacidad de contagio de los niños en general, así como un ligero incremento del potencial infeccioso de los adolescentes frente a los niños más pequeños.

VACUNACIÓN EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Es posible que en un futuro próximo se establezca la vacunación universal en niños; sin embargo, el Comité Asesor de Vacunas de la AEP, en sus recomendaciones, siempre provisionales por la velocidad a la que se suceden los cambios, prioriza su utilización y propone el un orden concreto a la hora de vacunar a la población infantil:

Así, sugiere inocular primero a los niños en situación de riesgo con trastornos neurológicos relevantes o una condición asociada a déficit cognitivo, aquellos con enfermedades crónicas, con elevadas necesidades de cuidados (gran dependencia) y los que asisten a centros residenciales o educativos; en segundo lugar, a los niños sanos de entre 12 y 15 años, cuando se apruebe la indicación; por último, los menores de 12 años.

Con todo, respecto a estos últimos afirman que todavía es prematuro opinar sobre el papel que podría jugar su eventual vacunación en el control de la pandemia y el beneficio en la transmisibilidad, en una situación epidemiológica con niños mayores y adultos inmunizados. Habrá que esperar a comprobar el impacto de la vacunación universal en estos grupos y en su evolución.

Por último, la AEP insiste en recordar la importancia de comportarse de forma responsable ante síntomas compatibles con COVID-19 y evitar el contacto social y la asistencia a los centros educativos y laborales en caso de sospecha.


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