​Las probabilidades de sufrir obesidad disminuyen cuanto mayor es el nivel de vida

El fomentar una alimentación correcta en colaboración con la industria alimentaria y unas políticas públicas destinadas a fomentar la actividad física se antojan como medidas necesarias para luchar contra el exceso de peso de la población

 Gordo. obeso. sobrepeso, obesidad1
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La obesidad es una “epidemia”. Así lo reconoce la Organización Mundial de la Salud, puesto que este problema de salud afecta a seis de cada diez personas sólo en España. Una ‘enfermedad’ de este siglo y que ya tiene a muchas de las instituciones nacionales y mundiales trabajando para erradicarla.

Así, tal y como explica a SALAMANCA24HOARS la doctora Ana Isabel Sánchez Marcos, una de las integrantes del Servicio de Endocrinología del Complejo Asistencial Universitario, entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030 ya se incluye, sobre todo en los países emergentes, el prevenir y reducir el número de personas con sobrepeso.

Se da el agravante además de que puedan coexistir en estos países, la escasez de recursos sanitarios para combatir las consecuencias de este aumento de los problemas de salud derivados de la obesidad .

En España, de momento, se debería mejorar el trabajo que se hace para ‘curar’ la obesidad porque, aunque se va avanzando poco a poco, el problema no sólo proviene de la educación, como explica el jefe de Servicio, el doctor Juan José Corrales, sino que se ha de disponer de recursos para que esa educación tenga efecto.

“¿De qué sirve esa educación si no se altera el tipo de comida o la cantidad de ejercicio físico?”, se pregunta el doctor Corrales, quien explica, por ejemplo, que para hacer más actividad física se requieren más espacios y, por ende, mayores inversiones públicas y publicidad, por lo que es “un problema social”.

Eso sí, no todo es malo, al menos en la provincia de Salamanca. Y es que el jefe de Servicio apunta que sí hay ayuntamientos que tienen políticas públicas que favorecen ese ejercicio físico, como el de Santa Marta de Tormes, que tiene bastantes instalaciones deportivas que Salamanca en comparación al tamaño y la población de ambos municipios.

“Esto es útil para que los jóvenes jueguen al fútbol por la tarde en vez de estar al ordenador” o para que los adultos jueguen al pádel y paseen a sus perros por los circuitos, pone el doctor de ejemplo.

Fomentar una alimentación sana entre la población con la ayuda de la industria alimentaria ayudaría a luchar contra el exceso de peso

Sobre el experimento que hizo el pueblo gallego de Narón de que todos los habitantes de la localidad adelgazasen, en total, 100.000 kilos, el doctor Corrales considera que es algo “anecdótico” y que sería “una quimera” intentar hacerlo en ciudades como Salamanca.

Otra de las doctoras del Servicio de Endocrinología, María Teresa Mories, cree que fue un “experimento piloto”, pero sí da, en su opinión, una de las claves para luchar contra el exceso de peso: la ayuda de la industria alimentaria.

La colaboración de esta sería muy importante porque “si los refrescos disminuyen su porcentaje en azúcares o si las grasas que se utilizan para alimentos preparados o bollería industrial es una grasa de mejor calidad, lógicamente, eso va a repercutir en la salud de la población general”.

Por ello, valora que la política y la industria tienen que tener una mayor relación, así como también se debería favorecer de alguna manera a aquellos alimentos que sean más saludables, como las frutas o las verduras. Y es que, como señala, los alimentos frescos son caros, y en algún momento se debería tratar de abaratar esos productos. “No en su origen, porque ya se paga poco a los agricultores, sino cuando llega al consumidor”, matiza.

Y es que, como apostilla la doctora Sánchez Marcos, los alimentos preparados son “muy baratos, de fácil acceso, llenan en seguida y resultan más atractivos de comprar”, porque está muy rico en comparación con unos productos que “cuestan dinero y tienes que pelar, son pesados, hay que cargarlos…”

Es aquí cuando el jefe del Servicio da una de las claves: “cuanto más nivel de vida tiene la sociedad, menos probabilidades hay de obesidad”. El doctor Corrales pone de ejemplo los estudios realizados en las Islas Canarias donde se observaba cómo en las poblaciones costeras el porcentaje de obesidad era menor que en las medianías.

“Esto es explicable por el tipo de alimentación que tienen unos y otros”, continúa, ya que el interior de las islas consume productos farináceos mientras que los de la costa tienen un mayor nivel adquisitivo y pudieron pasar de los gofios y las harinas a alimentos más diversificados, como legumbres y verduras, “que allí son carísimas”. Así, “el nivel de vida influye, de manera notable, en los problemas metabólicos”, asegura.

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