“Los seminaristas eligen entregar su vida por los demás”

El rector del Seminario de Salamanca, José Ángel Ávila, explica el día a día de los seminaristas y su situación actual
 

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 “Los seminaristas eligen entregar su vida por los demás”
“Los seminaristas eligen entregar su vida por los demás”

En el Seminario de Salamanca hay estudiando Teología dos seminaristas que se encuentran en segundo curso y uno realizando la etapa pastoral, después de los cinco años de Teología ya cursados y está terminándose de formar antes de ordenarse como sacerdote. Los tres seminaristas son salmantinos: uno de ellos de la capital, uno de Tordillos y el tercero de Cantalapiedra. Se trata de Antonio Carreras, Ciriaco García y Alfonso Hernández, jóvenes en torno a treinta años de edad.

En los últimos diez años el Seminario ha vivido una reducción de seminaristas muy importante, incluso momentos críticos. Pero en los últimos tres años el número de seminaristas se ha incrementado ligeramente “podemos decir que ha habido un repunte, hace tres años solo había un alumno y ahora hay tres”. 

Para promocionarse, se ha creado ‘El Seminario en Familia’, una plataforma para acompañar a chicos que tengan inquietud vocacional y les ayude a discernir sobre su vocación sacerdotal. Estas reuniones se celebran una vez al mes, con una propaganda previa por las parroquias para que los sacerdotes informen si hay jóvenes con inquietud. “Se trata de un fin de semana donde se reza, se utiliza un texto bíblico vocacional y desde la palabra de Dios se intenta discernir también la posible vocación de estos jóvenes” comenta José Ángel, rector del Seminario Diocesano de Salamanca. En estas reuniones, también suelen invitar a que los sacerdotes cuenten sus testimonios y realizan desplazamientos a iglesias para conocer la labor de los sacerdotes ‘in situ’.

La vocación, según el rector, es difícil de localizar porque hay pocos jóvenes en cada parroquia, se intenta localizar a aquellos que tienen una mayor sensibilidad hacia el rezo o la ayuda hacia los demás y a entregar su vida por la gente. “Aunque ellos no sepan que quieren ser sacerdotes, desde el Seminario se les plantea la idea de elegir ese camino”. Pero también hay algunos catequistas que, a pesar de solo ejercer el catecismo, puede que quieran ir más allá y dar el paso de ingresar en el Seminario. Además del signo vocacional, desde Roma se ha fijado un nuevo requisito para todos los seminaristas, etapa propedéutica, es una etapa anterior a los estudios de Teología. En esta etapa se pide a los responsables del Seminario que elaboren un itinerario donde los jóvenes vivan internamente para aclarar su mente y observar si está preparado para centrarse en la Teología y formarse como sacerdotes. 

El día a día 

Los seminaristas se levantan a las siete de la mañana, y tras media hora acuden a la capilla donde rezan los laúdes, además de otro tipo de rezos personales. Después, desayunan alrededor de las ocho y media y a partir de las nueve casi todos tienen clase en la Universidad Pontificia durante toda la mañana. 

A la hora de comer se dirigen al Teologado y después tienen un tiempo de descanso. La tarde suelen dedicarla al estudio o a otras actividades como deportes o alguna tarea pastoral como catequesis. A las 20:30 de la tarde tienen la eucaristía, después la cena y por la noche suele haber tertulias de algún tema de actualidad, enfocados a la fe o dependiendo del curso algunos tienen más formación teológica. Durante todo el día, también realizan todo tipo de tareas del hogar: cocinar, planchar, limpiar, etc. 

El viernes por la tarde suelen tener formación teológica y los fines de semana son más libres y los seminaristas suelen ir a hacer la pastoral, acompañando al sacerdote de una localidad. También hay un fin de semana al mes que los seminaristas tienen libre para estar con sus familias.

Debido al momento por el que pasa la Iglesia y la escasa vocación, desde el Seminario realizan actividades para que los jóvenes que no se han decidido vean en la carrera de sacerdote un atractivo. Se fomentan encuentros y reuniones para que los jóvenes puedan rezar, además de utilizar los medios de comunicación y las redes sociales para llegar al mayor número de personas posibles.

También existen los campamentos diocesanos, en verano, en el que hay tanto chicos como chicas que se han animado a participar como monitores del campamento y a partir de ese contacto van a más actividades que sin un punto o una llamada de atención no habrían acudido.

Sobre el futuro de los seminarios, José Ángel cree que el seminario debe seguir formando a pastores, ya que la riqueza que tiene el sacerdote como pastor, en una comunidad que entrega su vida por los demás, es lo que más coincide con lo que es Cristo. 

Otra de las opciones para las personas que tengan una vocación religiosa importante pero que no quieran ser sacerdotes, existe el diaconado permanente, que permite a personas que están casados, pero que quieren realizar una labor más activa en sus parroquias y ante la escasez de sacerdotes, puedan realizar una celebración de la palabra.

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