El soldado que le salvó la vida a un amigo de juventud de su abuelo, sin saberlo, en plena Plaza Mayor de Salamanca

El soldado Jorge García Romero le salvó el pasado 23 de febrero la vida a un hombre en una terraza de la Plaza Mayor. Hace unos días, el Ministerio de Defensa dio a conocer lo ocurrido y agradeció el buen hacer de este joven, que lleva 15 años en el Ejército de Tierra y ha participado activamente en la 'Operación Balmis' durante la pandemia

El soldado que le salvó la vida a un amigo de juventud de su abuelo, sin saberlo, en plena Plaza Mayor de Salamanca
El soldado que le salvó la vida a un amigo de juventud de su abuelo, sin saberlo, en plena Plaza Mayor de Salamanca

El soldado Jorge García Romero, conocido como soldado Romero en el Acuartelamiento General Arroquia, forma parte del Regimiento de Especialidades número 11 y está encuadrado en el Batallón de Castrametación Compañía de Plana, en la sección de conductores. Lleva 15 años siendo militar, y desde que comenzó la pandemia ha tomado parte activa en la Operación Balmis. Como conductor, el soldado Romero ha trasladado tropas y material a todos los hospitales de campaña que durante la primera ola el Ejército de Tierra montó a lo largo de la geografía española, como Madrid, Segovia o Sabadell.

El pasado 23 de febrero de 2021, justo hace un mes, sobre las 15:30 horas de la tarde, el soldado Romero se encontraba en una cafetería de la Plaza Mayor, en la terraza. Tenía los auriculares puestos y estaba navegando por Internet con su teléfono móvil, cuando comenzó a escuchar gritos. Una mujer solicitaba ayuda porque algo le pasaba a su marido. "Estaba absorto en mis pensamientos, escuchando música en la terraza, esperando a que saliera mi pareja de trabajar, cuando escuché gritos de ayuda y a una mujer, muy angustiada, que solicitaba un médico", cuenta el soldado a SALAMANCA24HORAS.

Romero no lo dudó, fue un acto instintivo. Enseguida se levantó de su silla y acudió a la mesa desde la que gritaban. Allí había un hombre de unos 83 años, completamente rígido. "Tenía la cabeza hacia atrás, los ojos vueltos, estaba muy blanco, la boca abierta, la lengua morada... agonizaba", relata el joven.

"Inmediatamente pensé que se estaba ahogando. Entonces le miré la boca y traté de comprobar si algo estaba obstruyendo las vías respiratorias", explica. No tenía nada, así que fue cuando, con ayuda de otra persona, levantó al hombre de la silla y lo tumbó en el suelo.

Entretanto, la terraza llena, el sol de un mediodía de buen tiempo... "Algunas personas quisieron ayudarme, pero al colocarle en el suelo y ponerle en posición lateral de seguridad, el hombre comenzó a reaccionar". Primero empezó a abrir los ojos, luego a respirar más fuerte. El soldado supo después que aquel hombre tenía un marcapasos, por lo que es posible que, al moverlo, lograra que el dispositivo funcionara ante un infarto. 

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Durante ese tiempo, un puñado de largos minutos, se habían producido llamadas al Servicio de Emergencias 112. Primero llamó la mujer de la víctima, pero al encontrarse muy nerviosa, fue el propio soldado el que entabló conversación para informar a los especialistas sanitarios. El joven recibió felicitaciones desde el 112, que le indicaron que había hecho un buen trabajo para salvarle la vida a aquel hombre. En esos momentos llegaron agentes de la Policía Local. Posteriormente, la ambulancia.

"Simplemente actué, no lo pensé porque no da tiempo en esos momentos para ello. Luego, cuando me volví a sentar en mi silla, al estar ya las asistencias sanitarias en la terraza, me di cuenta que estaba temblando de la adrenalina generada por la situación. De hecho, los trabajadores de tres de los establecimientos hosteleros que se encuentran en esa esquina de la Plaza Mayor agradecieron al soldado lo que había hecho. También los clientes comenzaron a aplaudir. 

"Hablando con el enfermero y el técnico de la ambulancia me comentaron que lo había hecho muy bien, que seguramente le había salvado la vida", explica. Preguntado si cree que su formación militar ha sido clave para atender esta situación, en plena Plaza Mayor, el soldado Romero afirma con rotundidad. "Recibimos clases y recordatorios de primeros auxilios, pero aquí aprendemos a tener temple y mantener la cabeza fría en momentos como el que viví", dice.

"Cuando acabe esto, quedaremos para celebrar una comida y conocernos mejor"

Jorge le pidió el teléfono a la pareja del hombre al que acababa de salvar la vida, para poder preguntar por él. "Me llamó tres veces durante la tarde para decirme que su marido estaba bien y que le estaban haciendo pruebas".

Días después, fue el propio hombre el que le llamó. Curiosamente, acabaron dándose cuenta de que era un amigo de juventud del abuelo ya fallecido de Jorge. "Después envió una carta muy sentida y emocionante al Cuartel, para que los jefes de este valiente soldado supieran lo que había ocurrido". Este hombre quiso que todos supieran que el joven había sido clave para salvar una vida. 

"Hemos quedado en que, cuando pase todo esto, celebremos una comida para charlar de lo que ocurrió y conocernos mejor", finaliza este héroe salmantino. 

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