Un trabajo en el que participa el CIC comprueba que la presencia de Separasa en el organismo reduce el desarrollo de tumores de piel

La investigación se ha realizado en ratones conjuntamente con investigadores de la Universidad de Bayreuth y ha sido publicada en la revista científica 'The EMBO Journal' 

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El grupo de investigación dirigido por Alberto Martín Pendás, perteneciente al Centro de Investigación del Cáncer, ha conseguido comprobar cómo la mayor actividad de la proteasa Separasa reduce la susceptibilidad a desarrollar tumores de piel inducidos. Lo ha hecho conjuntamente con investigadores de la universidad alemana de Bayreuth en una investigación publicada en 'The EMBO Journal'. 

Según se explica en una nota de prensa, las células eucariotas mantienen unidas las nuevas moléculas de ADN recién replicadas (cromátidas hermanas) gracias a un gran anillo proteico que las mantiene cohesionadas. 

En la división y separación de las cromáticas o cromosomas participa la Separasa, que tiene la capacidad de romper irreversiblemente los enlaces que unen las unidades esenciales (aminoácidos) que forman las proteínas. La especificidad de muchas de estas proteasas es formidable y permite regular procesos complejos de manera precisa, como ocurre en el caso de la Separasa.

Además, las células que  no se dividen activamente y cuyo ADN está sujeto a cambios, deben repararse para evitar enfermedades como el cáncer, el envejecimiento prematuro o enfermedades cognitivas. Para ello, los organismos disponen de un arsenal muy diverso de proteínas que permiten llevar a cabo de la forma más fiel posible todas las reparaciones en el ADN que eviten la incorporación de cambios indeseados en la información que codifica. 

La forma más precisa que utilizan las células para reparar fielmente estas mutaciones es mediante el empleo de la información que se encuentra replicada en su cromátida hermana como modelo a copiar (molde). Las cohesinas, a través de su capacidad de mantener unidas las dos moléculas de ADN de las cromátidas hermanas, intervienen de forma decisiva en estos procesos de reparación fiel del ADN. 

Mediante esta investigación se ha observado en células humanas que la proteasa Separasa se recluta a los sitios donde se ha producido una rotura del ADN y tras su activación local provoca la proteólisis y eliminación controlada de parte de estos complejos de cohesinas de forma independiente de la división celular facilitando la reparación fiel del ADN. 

Para que ello tenga lugar, se han descifrado las modificaciones moleculares que Separasa sufre para poder redirigirse desde su lugar de residencia habitual dentro de la célula (en el citoplasma) al núcleo donde se encuentra el ADN dañado. 

Así mismo, han comprobado que la disminución relativa de la proteína Separasa en el ratón no solo disminuye la capacidad de sus células para reparar fielmente las lesiones en su ADN, sino que además predispone a estas células a transformarse en células tumorales con gran facilidad. 

De acuerdo con ello, los ratones con menor actividad de Separasa tienen una mayor susceptibilidad a desarrollar tumores de piel inducidos. Así por tanto, el reclutamiento de Separasa al ADN lesionado y la eliminación controlada de los complejos de cohesinas en sus alrededores promueve la reparación del ADN y protege a las células del organismo de la transformación oncogénica. 

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