La vida de María en Providence como profesora de español en una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos

Esta albercana logró una oferta de trabajo en agosto que, con su edad (25 años) en Europa sería "imposible" de conseguir, por lo que no se lo pensó dos veces a la hora de marcharse. Utiliza la literatura como base de la enseñanza en la Brown University, una de las ocho instituciones que forman la Ivy League

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María San Venancio hizo un camino que tantos habitantes de La Alberca, lugar donde nació, hicieron a principios del siglo XX. Tras cursar el Grado en Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca y dos másteres al mismo tiempo el año pasado (uno de Teoría de la Literatura en el Estudio salmantino y el de Profesorado en la Universidad Pontificia), en agosto decidió cruzar el charco e irse a Estados Unidos.

Allí vive en Providence, capital de Rhode Island (estado en el Noreste del país). No lo dudó ni un segundo, ya que le llegó una oferta de la Brown University, una de las mejores universidades de todo el país y que, además, forma parte de la Ivy League (ocho de las universidades más cotizadas de Norteamérica), “por lo que el destino no fue lo más importante a la hora de decidir mudarme”, asegura María.

Con 25 años, también explica que aprender inglés no ha sido su objetivo en esta ocasión ya que tiene buen nivel tras vivir dos años en Dublín. La primera vez que se fue a la capital de Irlanda fue, precisamente, para dominar a la perfección el idioma tras su primer año en la carrera, y fue el mismo destino que escogió para cursar su Erasmus. De hecho, de esas dos temporadas guarda muchos amigos irlandeses con los que mantiene el contacto porque “ellos han sido los que más me han enseñado”.

“No me he sentido sola en ningún momento”

María relata que, además del apoyo de la Brown University, con el que siempre ha contado durante estos meses, junto a ella tuvo la oportunidad de mudarse su pareja, “por lo que no he estado sola en ningún momento”.

Las otras dos veces que vivió en el extranjero sí que fue sin compañía, pero ahora puede contar con su novio para cualquier cosa, “algo muy positivo teniendo en cuenta que es la primera vez que vivo fuera de la Unión Europea, con todo lo que ello conlleva”. Eso también ha hecho que la adaptación ya sea plena, pese a que el estilo de vida es “completamente diferente” al europeo.

“Y mucho más al español”, asegura, por lo que pese a ser una más de Providence, todavía hay cosas que le resultan extrañas.

Esta albercana tiene la suerte de poder dedicarse a lo que quería, ya que su trabajo consiste en enseñar español en la universidad. “Soy profesora asociada en Brown, y enseño en el último curso de lengua española, el nivel más avanzado”, puntualiza, lo que además le permite utilizar la literatura (“que verdaderamente es mi pasión”) como herramienta básica de trabajo.

Menos habitual quedar con los amigos a diario

El día a día de María en Providence es “como el de cualquiera”. Dedica su tiempo a trabajar, los quehaceres de la vida y del hogar “y tomar alguna cervecita o salir a cenar de vez en cuando”.

La gran diferencia de Estados Unidos respecto a España, según comenta, es que se trabajan menos horas “aunque con bastante más presión”, lo que permite obtener la misma productividad pero en menos tiempo. Ella, personalmente, dedica bastante tiempo a preparar sus clases y a corregir todas las tareas de sus alumnos, “así como a ayudarles en mis horas de despacho”.

Otra de las cosas que hacen diferente al gigante norteamericano (o, al menos, a la vida en Providence) es que lo cotidiano gira mucho más entorno a la casa, prosigue María, por lo que “no es tan habitual el quedar con amigos un día cualquiera para tomar algo, sino que esos momentos se reservan para ocasiones especiales”, lo que supone un cambio radical respecto a lo que hacía en España o en Irlanda, ya que cuando vivía en estos países “era habitual ver a mis amigos a diario”.

El nivel de vida en comparación con Salamanca también es “completamente” diferente. Los precios del alquiler en Providence (que no en Boston o en otras zonas del país, concreta) es similar al de Madrid, al igual que los precios de la ropa o de las actividades de ocio, que son semejantes a los de la capital española.

Sin embargo, lo que más le llama la atención a María “es el precio de la comida, que es exageradamente caro”. En la compra mensual puede gastarse dos o tres veces más que en España “y, además, con una calidad ínfima”. A eso hay que sumarle otros gastos que en nuestro país no se tienen, como el seguro médico.

“Eso sí, afortunadamente, los sueldos son bastante más altos que en España, y las condiciones de trabajo, desde mi punto de vista, también son mejores”, aclara la albercana, detallando que hay menos horas de trabajo, apoyo de otros profesionales como manager o asistentes de conversación y otras muchas más ventajas.

“Esta oportunidad ha sido increíble; con mi edad, en Europa, sería imposible optar a este puesto de trabajo”

No duda en afirmar que lo que más le gusta de esta experiencia es su trabajo, ya que “con mi edad, en Europa, sería imposible optar a un puesto de trabajo como el mío”, por lo que califica dicha oportunidad como “increíble”.

También destaca el cómo valoran a los profesionales en Estados Unidos, mientras que en Europa, en su opinión, hay demasiadas trabajas para optar a un puesto de trabajo. “Todo son requisitos”, insiste, y cree que son su edad sería “imposible” cumplir todos los requerimientos, mientras que en la Brown University “han sabido valorar mi formación y mi potencial.”

Por ello, lamenta que en España se esté costeando una educación “de grandísima calidad” con los impuestos para que luego, los jóvenes “nos veamos casi obligados a emigrar”, no aprovechando así la inversión que se realiza en cada uno de nosotros.

“Es un estilo de vida más individualista, casi solitario”

A la hora de decir si es mejor o peor, María especifica. A nivel profesional reitera que mejor, mientras que a nivel personal habla de que es “completamente diferente”, ya que allí no viven en comunidad, como sí se hace en España, mientras que tienen “un estilo de vida mucho más individualista, casi solitario, donde se prioriza el trabajo y a la familia”, aunque el concepto de esta es tener marido e hijos, en el caso de las mujeres.

Esta es otra gran diferencia que ha podido observar. En una de sus primeras clases, la tarea que hizo fue construir un pequeño árbol genealógico “para que los alumnos fueran conscientes de las diferencias culturales entre hispanos y norteamericanos”. El trabajo dio sus frutos, ya que “mientras el suyo lo componían únicamente sus padres y hermanos, para mí sería imposible no pensar en mis tíos y mis primos a la hora de pensar sobre mi familia.”

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Otra de las cosas que le ha llamado la atención son “los coches gigantescos” y las carreteras enormes. Además, se ha fijado en que la mayoría de los vehículos que circulan llevan la música (siempre hip hop y rap) muy alta.

Y, por último, el frío, “algo que nunca había sentido”. Esto lo dice porque hace un par de semanas el mercurio señalaba -14 grados centígrados, además con un 95% de humedad. Por eso, tanto la calefacción en invierno como el aire acondicionado en verano “van siempre al extremo”.

Puedo escaparme cuando quiero a Nueva York, una de mis ciudades favoritas

María todavía no ha realizado grandes viajes por Estados Unidos, porque es un “país gigantesco”, por lo que todavía no le ha dado tiempo a conocer mucho. Es más, especifica que “viajar conlleva vuelos de entre tres y cinco horas, por lo que no he podido conocer mucho más que la costa Este”.

Eso sí, “afortunadamente” vive cerca de Nueva York, que además es una de sus ciudades favoritas, por lo que “puedo escaparme cuando quiera”. También ha visitado Boston, Miami, Newport o Salen, entre otras, y es en el segundo semestre, cuando tiene más festivos, cuando tiene planteado hacer viajes más largos.

Irse de pinchos y comer, lo que más echa de menos de España, aunque no sabe si volverá

Lo que más echa de menos de Salamanca es a sus padres, su familia, sus amigos y su perro. También el irse de pinchos o poder quedar con cualquier amigo “en cualquier momento del día y comer como no se come en otros sitio que no sea España”.

Eso sí, no sabe si volverá a su país natal. “A Europa seguro, y a España dependerá de mis posibilidades profesionales”, comenta. Por el momento estará en la Brown University hasta mayo, que es cuando acaba el curso, “y hasta ese momento no pensaré qué hacer a continuación”.

Su futuro, sin embargo, sí lo tiene claro: “seguir viajando aprendiendo de otras culturas y superando retos”. Su objetivo en la vida es dedicarse a la educación a nivel profesional, “y si haciéndolo puedo contribuir a difundir el español y nuestra literatura, mejor que mejor”.

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