Sucedió en el verano de 2019, y todo comenzó con unas placenteras vacaciones en el Caribe. Marie Trainer y su esposo, Matthew, pasaban unos días de descanso. Ella comenzó a sentirse con dolores de espalda y náuseas, según informa el diario digital Marca.

Regresaron a Ohio y le ingresaron en el hospital puesto que no mejoraba su pronóstico. Allí, una de las enfermeras que le atendió fue su hijastra Gina que declaró: "La recibimos con unos síntomas, pero al poco tiempo empeoraron de forma muy rápida". Lo siguiente que sucedió fue que las extremidades de Marie comenzaron a necrosarse y fueron afectadas por la gangrena.

Decidieron inducir en coma a Trainer, quien permaneció de esta manera 80 días. Durante este lapso de tiempo, se confirmó el confirmaron el diagnóstico de capnocytophaga, que es una bacteria que puede encontrarse en la saliva de los perros. Margaret Kobe, directora médica de Enfermedades Infecciosas de Aultman (Cleveland, Ohio), afirmó: "Ese organismo es muy virulento. Tiene la capacidad de inducir a su sistema inmunitario a hacer cosas bastante horribles".

Por ello, se decidió amputar las manos y las piernas de Marie ya que consideraron que no había otra opción. La paciente, al despertarse, sorprendida por todo lo sucedido subrayó: "Cuando abrí los ojos no sabía dónde estaba. Fue muy difícil descubrir que tuvieron que quitarme las piernas y los brazos, muy difícil de manejar".

Ahora ha de empezar una nueva vida, de diferente manera pero con ganas de superarse.

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