La defensa pide la libre absolución tras el testimonio de la esposa que confirmó que su marido dormía en casa cuando tuvo lugar la agresión sexual

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha dejado este lunes visto para sentencia el juicio contra J.L.G.M., un vecino de Marín acusado de agresión sexual, lesiones y robo a una mujer de 75 años en Bueu, para el que la Fiscalía ha ratificado su petición de 21 años de cárcel.

El tribunal había dejado para este lunes la lectura de los informes de conclusión de las partes. La Fiscalía ha elevado a definitiva su petición inicial de penas al considerar que ha quedado probada la autoría del acusado para el que pide que sea condenado a un total de 21 años de prisión: 15 años por el delito de agresión sexual con penetración; dos años por un delito de lesiones; y cuatro años por un delito de robo con fuerza. En el mismo sentido se ha pronunciado la acusación particular.

La representante del Ministerio Público entiende que en este caso concurren las circunstancias agravantes de alevosía y disfraz.

Además, reclama que este hombre, que se encuentra en prisión provisional por estos hechos, indemnice a la víctima con 2.460 euros por las lesiones y con 6.000 euros por las secuelas psicofísicas; así como que le abone los 1.250 euros sustraídos y 90 euros por la reparación de los cristales de las puertas.

COARTADA
Por su parte, el abogado del procesado ha pedido la libre absolución de su cliente. El letrado ha argumentado que la defensa "presenta una prueba directa" como es el testimonio de la esposa que confirmó la coartada del acusado al asegurar que su marido estaba en casa durmiendo cuando tuvo lugar la agresión sexual a la anciana.

Respecto a las pruebas de ADN que incriminan al acusado este abogado ha dicho que "es una prueba muy poderosa, pero indiciaria" ya que, a su juicio, "no existe certeza ni garantía más allá de la duda razonable".

Según ha afirmado "en el escenario del crimen se detecta mucho ADN pero eso no quiere decir que tenga que ver con el crimen" y ha citado como ejemplo lo sucedido en el caso de Amanda Knox, la joven estadounidense acusada por la muerte de su compañera de piso mientras ambas estudiaban en la ciudad italiana de Perugia en 2007. El ADN la incriminaba pero finalmente fue absuelta.

El acusado había trabajado en casa de la agredida unos años antes de este suceso y, según el abogado, los científicos confirman que "el ADN permanece siempre que se den las condiciones ideales". La cuestión es que muchas de las muestras de ADN se extrajeron de la sábana bajera de la cama de la víctima, que según ha afirmado esta mujer en el juicio fue una sábana que había traído de Alemania poco tiempo antes de este suceso. La había comprado en Alemania porque tenía problemas para encontrar en España sábanas que se adaptasen a las medidas de su cama, aunque no pudo aportar una factura como prueba.

EL HERMANO
El letrado de la defensa ha sugerido la posibilidad de que el autor de estos hechos fuese el hermano del acusado y que el ADN de J.L.G.M. podría haber sido transferido en una pelea que ambos tuvieron el día anterior.

Finalmente el acusado ha declinado hacer uso de su derecho a la última palabra. "No tengo nada que decir", ha afirmado.

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