Veinticuatro meses después los albenses han vuelto a disfrutar de uno de sus momentos más esperados: volver a ver la imagen de Santa Teresa en las calles de la villa ducal. La pandemia ha impedido que la Santa salga de clausura en dos años y, por eso, estas fiestas son tan especiales, porque se ha recuperado la normalidad al menos en parte y se han vuelto a poder celebrar algunas actividades, entre ellas, las religiosas que en la villa son muy importantes por la devoción que tienen todos los albenses con Santa Teresa. 

Una normalidad que ha vuelto con novedades como un cambio en el recorrido de la imagen por las calles de la villa y también con normas y protocolos sanitarios.  La Santa salió de clausura con el aplauso de los albenses y a hombros de la Hermandad de Santa Teresa, que la elevó en un emocionante momento que arrancó aplausos y alguna lágrima emocionada entre los albenses. 

El protocolo de la pandemia obligó a todos los presentes a utilizar mascarilla, a mantener una distancia de seguridad mínima y a no poder incorporarse a la procesión desde las calles, sino que tuvieron que quedarse estáticos en un sitio fijo para ver pasar la comitiva.

Después del recorrido tuvo lugar la misa en la previa del día grande de la villa que se celebra este viernes. La Santa estará fuera de clausura hasta el día de La Octava, el 22 de octubre, cuando tras procesionar de nuevo por las calles será devuelta de nuevo al convento de las Madres Carmelitas.

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