El alcalde culmina su reto solidario tras recorrer más de 30.000 kilómetros por los cinco continentes

 El alcalde culmina su reto solidario tras recorrer más de 30.000 kilómetros por los cinco continentes
El alcalde culmina su reto solidario tras recorrer más de 30.000 kilómetros por los cinco continentes

El alcalde de Navacarros, José Guillermo Yepes, mira a las puertas de las famosas Cataratas del Iguazú, meta de la quinta etapa de su viaje alrededor del mundo, con la conciencia del deber cumplido. Se trata del último kilómetro de los más de 30.000 que este salmantino, abogado de carrera y alcalde de vocación, ha recorrido en los últimos cinco años. Un tiempo en el que a lomos de su bicicleta ha viajado por los cinco continentes en una aventura solidaria para recaudar fondos destinados a Aldeas Infantiles.

El último viaje transcurrió por caminos, sendas y carreteras de Sudamérica, continente que el alcalde de la pequeña población salmantina de Navacarros comenzó a recorrer en bici hace tres meses. “El proyecto ha ido avanzando año a año, continente a continente, día a día, pedalada a pedalada, y ya se ha hecho mayor de edad, ya he superado los 30.000 kilómetros programados a lo largo de los cinco continentes, incluidos los casi 5.000 kilómetros recorridos en Sudamérica”, explica Yepes.

"Contento de haber superado la parte deportiva, recorriendo ésta larga distancia de 33.000 kms, a lo largo de los 5 continentes, con sus dificultades de clima, de temperatura, carreteras, distancias, de altura, de esfuerzo, de sudor…

Contento con la parte viajera, de la ruta elegida, de haber atravesado todo o parte de tantos países, y haber disfrutado con todo lo que me han mostrado, no sólo de su geografía, naturaleza, animales, pueblos, ciudades o monumentos…, sino también, haber tenido la suerte de encontrar a tanta buena gente en cada uno de ellos…de haber compartido buenos momentos con amigos, otros muchos de soledad…

Y por supuesto, muy contento con la parte solidaria, con ésta entrañable relación vivida con los niños y el personal de las aldeas visitadas…

La cantidad recaudada a través de los sponsors, empresas y amigos que habéis colaborado, ha sido integramente entregada a las 17 aldeas visitadas, y que han supuesto, y siguen suponiendo… muchos momentos de ilusión y alegría en cientos de niños…, y que he tenido la oportunidad de conocer de primera mano, todos esos buenos momentos que nuestro regalo les ha causado…, por eso creo, bueno estoy en condiciones de afirmar, que la labor realizada ha sido importante, y que debemos todos estar contentos por ello…, no sólo los que habeis colaborado de forma directa en él, sino también aquellos que se han interesado por seguir la ruta, o han enviado algún mensaje de ánimo o saludo, entre todos, HEMOS CONSEGUIDO, que esto tan bonito, HAYA SIDO POSIBLE…

Mis últimas palabras no quería que fueran tristes, ni que sonaran a despedida, sino todo lo contrario, de ánimo, y de esperar… que siempre algo bueno estará por venir…, y que siempre habrá otro viaje que poder contar…", según escribe en su web www.rutasolidaria.es

El siguiente paso consistió en cruzar la frontera con Ecuador, “un Estado totalmente desconocido” para él, que ha descubierto según ha avanzado con la bici, “conociendo la línea que da nombre al país, la línea del Ecuador, que divide los dos hemisferios, con sus curiosos fenómenos naturales, dónde es posible colocar un huevo de pie sin sujetarlo y donde puedes apreciar cómo el agua gira en diferentes sentidos a cada lado de la línea, o donde sientes la fuerza gravitacional y sus efectos en tu propia naturaleza, perdiendo fuerza y equilibrio”.

El alcalde narra su experiencia en tierras ecuatorianas, donde tuvo la “oportunidad de vivir una aventura única, por su dureza física y por lo emocionante que resultó subir a la cumbre del volcán más alto del país, El Chimborazo, con sus 6.310 metros”. “Una altura a la que jamás había ascendido antes”, a pesar de compatibilizar su labor como primer edil con el de monitor de esquí en la estación Sierra de Béjar- La Covatilla.

Viaje a Perú

El viaje también lo trasladó a Perú, un país “especial” por ser la tercera vez que lo visita. “Siempre espero poder regresar para descubrir sus encantos naturales y arqueológicos y reencontrarme con parte de mi familia que reside allí”. Para Yepes, Perú “es un país muy grande y diferente, desde el desierto del norte, a la montaña del centro”, donde ha podido disfrutar de la subida más dura y larga que ha abordado en estos cinco años. Se trata de una ascensión de ocho horas en bicicleta, hasta llegar a una altura de 4.200 metros y coronar Huaraz, la zona montañosa por excelencia del país. Ha sido un viaje de cientos de kilómetros de costa junto al Océano Pacífico pedaleando junto a la belleza del lago Titicaca.

Su viaje solidario continuó por pleno altiplano de Bolivia, a una altura media de 4.000 metros. “He podido disfrutar del encanto que supone el aparente caos de la ciudad de La Paz y del vértigo de uno de los viajes más emocionantes que se pueden hacer sobre una bicicleta”, comentó.

Se trata del descenso más peligroso del mundo, a través de los 70 interminables kilómetros que tiene la ruta conocida como ‘la carretera de la muerte’, la vía más peligrosa del mundo, con el mayor índice de siniestralidad, que contabiliza la mayor cantidad de accidentes al filo de sus numerosos y peligroso precipicios. En este mismo país ha recorrido 130 kilómetros, atravesando el salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo.

Pero al margen de estas experiencias únicas, Yepes todavía tenía que enfrentarse a su último desafío, lograr ingresos para comprar un lote de bicicletas que entregaría a los niños de las tres últimas aldeas antes de regresar a casa. Para ello, incluso subastó su bicicleta en internet para conseguir más ingresos con los que dar por conseguido su reto solidario.

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