Según los documentos de la parroquia, esta fiesta comenzó a celebrarse el 15 de agosto y 8 de septiembre, fiestas de la Asunción y de la Natividad de la Virgen. Pero, a partir del siglo XVIII, la fiesta principal se traslada al lunes de Pentecostés. Y, para centrarla, en 1986 ya queda establecida el Domingo de Pentecostés.
 
Entre sus actos está la misa mayor, que se canta al estilo tradicional, así como la procesión y la ofrenda alrededor de la ermita, que consiguen levantar gran fervor entre los fieles. Una de las costumbres de esta romería es cuando las madres 'ofrecen' sus hijos a la Virgen, mediante un beso a la Imagen. Posteriormente, si se cumple la tradición, se 'baila la Virgen', ritmo que marca desde antaño la 'Taranina', a base de dulzaina y redolante. Quienes danzan suelen bailar tres 'taraninas', antes de iniciar el 'Paleao'. Tras más de dos horas de bailes y más bailes, los presentes realizan las ofrendas, y pujan por meter a la Virgen en la ermita, que data del siglo XVI, y, finalmente, se le canta La Salve.

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