La Sierra de Francia está de luto tras el fallecimiento de Carmen Requejo, una de los mayores exponentes del bordado tradicional, tradición artesana de la que cada vez van quedando menos adeptos.

Nacida en Herguijuela de la Sierra aunque residente en La Alberca desde niña, Requejo conoció a las últimas tejedoras allá por los años allá por los años 40 y esa imagen fue el primer empuje para luchar por la permanencia del bordado serrano. Toda una vida detrás de los hilos la convirtieron en experta y profesora de excepción.

La Diputación de Salamanca, la Asociación del Traje Charro y el Centro de Enseñanza Giner de los Ríos son algunas de las instituciones donde Carmen Requejo impartió clases y seminarios sobre la simbología y técnica del bordado tradicional.

En su libro ?Bordado de la Sierra de Francia? (2006) expone de manera detallada y exhaustiva  la compleja simbología de esta tradición, la combinación de puntos y colores, los materiales, el complemento gráfico del bordado,  así como su historia cuyos orígenes se encuentran en esculturas y relieves caldeos, asirios y babilónicos pero por la introducción  de la seda china, la industria del bordado se acrecentó, extendiéndose por toda Europa.

Su labor por la difusión de nuestras tradiciones ha sido encomiable. Numerosos son los artículos escritos sobre ella igual que su participación en varios reportajes para la televisión.

Fue la primera artesana en reinterpretar el bordado serrano y plasmarlo en cerámica.

Con ella se va parte muy importante de la tradición salmantina, pero gracias a su generosidad, su legado permanece: de sus manos para crear, bordados y cerámicas primorosas; de su corazón, el amor y el conocimiento con los que hasta sus últimos días enseñó de forma generosa todo su saber del Bordado Tradicional de la Sierra de Francia.

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