Los pueblos de Salamanca, integrados en la España vacía, mantienen a diario una lucha contracorriente para hacer frente a la despoblación: la principal causa de muerte de los pequeños municipios salmantinos.
A la pérdida de habitantes, se le suma el cierre de los negocios, comercios de toda la vida que elaboren alimentos de compra diaria obligatoria.
Navasfrías, Horcajo Medianero y Morasverdes son tres municipiossalmantinoscon tres negocios familiares de pan que se encuentran cerrados o a punto de hacerlo por jubilación, y que buscan relevo generacional para garantizar la supervivencia de este oficio artesanal, que elabora productos de primera necesidad.
La terna coincide en que “estamos a la espera de que alguien compre o alquile la panadería”, a la vez que “necesitamos a alguien valiente que quiera apostar por el negocio.
Fermín Martín, propietario de la panadería ‘Galván’, ubicada en Morasverdes, asegura que “desde que nuestra panadería está cerrada, el pueblo se ha quedado sin pan, porque no hay ningún otro establecimiento donde se venda, aunque nos lo traen de Guadapero”. Además de vender el pan en el propio municipio, ‘Galván’ distribuía el pan a otros pueblos próximos como Aldehuela de Yeltes, Diosleguarde, Tenebrón y Ciudad Rodrigo.
“Cerrar un negocio familiar de toda la vida da mucha pena porque el pueblo se queda muerto”
Fermín lamenta que “cerrar un negocio familiar de toda la vida que lleva en pie desde hace 60 años mientras lo tuvieron mis padres, y otros 40 años que lo tuvimos nosotros. Da mucha pena porque el pueblo se queda muerto”.
En una situación similar se encuentra la panadería de Hermanos Navais López, en Navasfrías, cerrada desde hace un año tras la jubilación de sus propietarios que llevaban con el negocio desde el año 1982, aproximadamente: “Desde que se jubilaron mis suegros, estamos intentando ver si se alquila para traspasar el negocio. Se ha hecho un cede de la actividad, por lo que cualquier persona que esté dispuesta a cogerla tendría esta oportunidad, porque solo es cambiar de titular y mañana mismo podrían empezar a trabajar porque está totalmente equipada. Solo necesitamos a alguien valiente que quiera apostar por el negocio”, explica José Ignacio María Blas, yerno de los propietarios.

También en venta se encuentra el último de los tres negocios, la panadería de Horcajo Medianero, de nombre ‘El Buen gusto’, aunque en este caso, los hermanos Luis e Ignacio García, la mantendrán en funcionamiento hasta mayo o junio.
Al igual que en Morasverdes, en Horcajo, una vez que cierre ‘El Buen gusto’, el municipio se quedará sin pan, y sin la existencia de otros productos básicos como el aceite, los huevos, la leche o el agua, ya que de forma conjunta con la panadería los hermanos García disponen de un pequeño comercio.
En este aspecto, Luis asegura que “aunque seguramente cuando nosotros cerremos la panadería vendrá algún vendedor ambulante, a mí me gustaría que otra persona apostara por este negocio. Desde luego sería una gran satisfacción que la clientela de siempre siguiera viviendo y que así el pueblo no se quedara sin pan, porque hace un tiempo nos cerraron ya la gasolinera, y al final son servicios básicos, sin lo que un pueblo se termina muriendo”.
A ello, Luis añade que “además en Horcajo vive todavía mucha gente mayor que no puede desplazarse a otros lugares, por eso es importante que este tipo de servicios que hay en los pueblos se valoren más y no se dejen perder, pero claro solo cuando no tenemos algo es cuando nos damos cuenta de la falta que nos hace”.

“Los oficios artesanales se pierden porque la joven no quiere madrugar”
Ante la costosa búsqueda de personas que quieran hacerse cargo de estos negocios, los propietarios de las tres panaderías coinciden en que el principal problema es que “nadie quiere ser panadero porque hay que trabajar mucho, y la remuneración es pequeña”, explican desde Hermanos Navais López.
“Son oficios donde tienes que madrugar, trabajar para ti, y la gente joven no lo quiere porque es un oficio esclavo, un trabajo diario, donde no tienes vacaciones”, añaden desde ‘El Buen Gusto’.
En cuanto a las probabilidades existentes de que estos oficios artesanales lleguen a perderse, Jose Ignacio confiesa que “no creo que estos oficios se vayan a morir, pero si pienso que al final van a ser muy pocos los profesionales que se dediquen a ello y, por tanto, en un futuro tendrán un valor añadido, pero obviamente son oficios que, aunque hay que mantener, también hay que renovarlos porque los tiempos han cambiado. En nuestro caso, a la gente que se está interesando por la panadería les intentamos abrir los ojos hacia Portugal o Extremadura porque no se pueden quedar solo con el pueblo donde hay 250 habitantes”.
Desde Horcajo añaden que “las instituciones deberían de mirar para que los pueblos no pierdan estos recursos básicos. Si dieran alguna ayuda para incentivar a los jóvenes a que se queden se podría mantener en auge a los pueblos”.
“Si alguien quisiera podría entrar mañana mismo y ponerla en marcha porque la panadería está bien acondicionada”
Desde el obrador Galván, ubicado en la carretera que une Ciudad Rodrigo con Béjar, manifiestan que “toda la maquinaria de la panadería está disponible, si alguien quisiera podría entrar mañana mismo a trabajar y poner el negocio en marcha porque está bien acondicionado, con todo en regla, inclusive lo permisos de sanidad. Solo haría falta poner la materia prima para elaborar los productos. También, al lado hay un local que se podría acondicionar para instalar un pequeño supermercado”.

En las mismas condiciones se encuentra ‘El Buen Gusto’ en Horcajo Medianero: “Todo está funcionando, solo habría que hacer un cambio de titular. Todo lo demás, los proveedores y la clientela de toda la vida se traspasarían. Además, nosotros tenemos un almacén grande de harina, con unos 300 metros, más la cochera y el obrador”.
“En nuestro caso alquilamos la panadería, con la opción, a modo de pack, de alquilar la casa que se encuentra arriba. Queremos una persona que quiera apostar por el negocio, haremos entrevistas para que nos den un CV, y nos decantaremos por un profesional, porque somos reacios a una persona que no conozca el oficio, ya que es muy difícil tirar para adelante con un negocio sin tener ninguna experiencia. Además, nuestra recomendación es que tienen que adaptarse al mundo digital porque el ‘boca a boca’ ya no funciona por sí solo, hay que adaptarse a las redes sociales, al mundo digital e intentar llegar a los jóvenes”, sentencian desde Navasfrías.

En el caso de Morasverdes reconocen que “estaríamos dispuestos a echar una mano durante un tiempo a la persona o personas que tuvieran interés en coger la panadería sino tienen mucha experiencia en el negocio, pero siempre que tuvieran ganas y compromiso, y no abandonaran el negocio a los tres meses”.
En el caso de la posibilidad de alojarse en una vivienda anexa al obrador, desde Morasverdes explican que “nosotros tenemos una casa que sería posible alquilar, lo único que al estar en desuso le haría falta una reforma, pero se podría acondicionar. No obstante, en el pueblo hay también otras casas que están en alquiler”.
Desde Horcajo añaden que “nosotros hemos tenido casa propia con despacho, el obrador estaría aparte, pero en el pueblo hay casas que están en alquiler”.




