Con la colaboración del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Cáritas Diocesana Ciudad Rodrigo organizará el miércoles 20 la actividad "Intercambio de semillas", que tendrá lugar a partir de las 20 horas en la calle San Vicente número 6, sede de Cáritas. 

Uno de los diferentes requisitos para participar es que las semillas que se lleven "hayan sido reproducidas, al menos, durante dos años agrícolas o campañas". Según explica Cáritas, con esta condición se pretende evitar que pueda participarse con semillas "hibridadas provenientes de partidas comerciales". 

Además, se exige que las semillas están limpias y en buen estado de conservación, esto es, que se hayan almacenado "en oscuridad y en seco". 

La convocatoria, abierta a todas las personas que deseen participar, tiene su origen en la preocupación de Cáritas por el medioambiente y consciente de la necesidad de su cuidado y protección, y en la importancia de realizar acciones "en pro de la soberanía alimentaria, la dignidad de las personas y la justicia social". 

"Cuidar la tierra es combatir la pobreza", subrayan, antes de explicar que otros motivos de esta actividad también son explorar nuevas alternativas a las "técnicas de laboreo" y frente a la producción agrícola actual basada en el "uso generalizado de variedades transgénicas" que implican el "uso abusivo de fertilizantes y fitosanitarios", y una mayor demanda de agua", con consecuencias negativas como, entre otras, la pérdida de biodiversidad hortícola y de calidad y de valores nutricionales de los cultivos, la proliferación de plagas y enfermedades nuevas y la contaminación de acuíferos y aguas superficiales. 

De este modo, con 'Intercambios de semillas', Cáritas propone un "pequeño gesto" para acercarse al cuidado de las semillas locales, ya que, según subrayan, "las variedades tradicionales de semillas son parte de la cultura  y de la gastronomía ya que recogen la sabiduría transmitida de generación en generación, diversifican nuestra dieta y enriquecen nuestra base alimentaria. Además, están adaptadas al entorno y son más resistentes a plagas y enfermedades". 

Sin embargo, alertan, "las semillas locales están desapareciendo: El sistema de producción actual está globalizado y cada vez dependemos más de los intereses de las grandes multinacionales, que modifican genéticamente las semillas y las patentan, desapareciendo el libre intercambio de semillas", que, además, tienen propietarios y son estériles, al no servir para nuevas cosechas, de manera que es necesario comprarlas "año tras año".

Así, "aprender a recuperar nuestras propias semillas y promover el intercambio con otros productores es una buena vía para resolver estos problemas".  

CARTEL 2019

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