Las Jornadas de verano del Centro de Estudios Mirobrigenses (CEM) de este año las vamos a desarrollar a lo largo de las dos mañanas de los próximos días 10 y 11 de agosto, y contarán con la inestimable colaboración del Ayuntamiento de Navasfrías, a través de su nueva Corporación Municipal.
Los temas que fundamentalmente se van a tratar, no son ni mucho menos unos hechos propios únicamente del siglo XX, sino que son recurrentes a lo largo de toda la Historia de Navasfrías y de zonas aledañas: emigración, contrabando y minería son sucesos y episodios fundamentales y persistentes en la historia de esta región y es precisamente con la despoblación que ha venido sufriendo el entorno desde finales del siglo pasado lo que hace que todos estos acontecimientos se encuentren hoy ya prácticamente desaparecidos, acontecimientos que sin embargo y durante siglos fueron recurrentes. Temas que aquí y ahora se van a analizar y discutir, fundamentalmente los que tuvieron lugar durante el complicado discurrir del siglo XX.
La emigración y el contrabando fueron recursos utilizados por la población casi permanentemente, pero que se agudizaban forzosamente cuando se atravesaban etapas históricas críticas, y de estas etapas hubo, tristemente, muchas y profundas durante el siglo XX en el devenir histórico de la decadente, aislada y fronteriza con Portugal población de Navasfrías.
El contrabando de todo tipo de productos al igual que el mercadeo del wolfram iba mucho más allá de ser un simple comercio fuera de la ley, era un auténtico modo de vida para los vecinos, alternativo y complementario, según se quiera, a la agricultura y la ganadería y se sostenía, además, en los pueblos por auténticas redes de fidelidad de amigos y parientes o compañeros en las que además participaban poblaciones de todo el contorno más inmediato. Desde el otro lado de la Raya se creaban con ellos, lazos de supervivencia y amistad, vinculados y férreos como el acero, vivencias que iban mucho más allá de la cotidianeidad más monótona y persistente. La memoria de todos los supervivientes que lo practicaron la ha guardado como un tesoro, durante aquellas horas de penuria y desolación, como si fuese para los implicados un atisbo de luz entre tanta fatiga, desencanto y mediocridad.
Sobre todos estos asuntos se acudirá e insistirá con persistencia durante el desarrollo de estos dos días, pero alternativamente tendremos algunos otros temas más, y también propios del siglo XX para así poder desengrasar un poco de la misma temática.
Respecto fundamentalmente a la segunda jornada, a desarrollar durante el viernes día 11 de agosto, la urgencia tanto para el CEM como para mí como organizador en la convocatoria de esta mesa redonda, no lo es tanto porque perdamos a los protagonistas directos de esa generación del contrabando, la minería o la emigración, pues estos lamentablemente ya quedaron casi en su mayoría, hace unos años atrás, sino que inexorablemente estamos también perdiendo poco a poco a sus descendientes directos, los que aún con ellos convivieron y sufrieron de primera mano aquellos acontecimientos, cuando apenas eran todavía unos chavales, los denominados como niños nacidos en la posguerra y que hoy rondan o superan los 80 años.
Esa, y no otra, el rendir el homenaje que merecen, es la principal razón de esta modesta reunión, el tributo a toda una generación. "Es de Justicia, en mayúsculas, es un acto de deber moral, ya no solo recordar, sino vanagloriar los esfuerzos de todos aquellos por los que hoy tenemos un mundo más accesible y libre. Es con letras de oro y mayúsculas, una obligación de todos y cada uno de nosotros recuperar el testimonio de sus esfuerzos, supervivencias cotidianas y, en definitiva, de su compromiso para con nuestros pueblos y todos nosotros".





