Tras más de una década de acumulación de residuos, Castellanos de Villiquera vivió el pasado mes de junio un momento histórico al iniciarse la retirada del espectacular cementerio de ruedas que alberga un solar del municipio. Los trabajos han continuado avanzando a buen ritmo y al menos el vertedero ya ha quedado reducido a la mitad. Tiene los días contados

Tras abrir infructuosamente varios expedientes a los responsables del vertido sin obtener respuesta alguna, finalmente la Junta de Castilla y León, en colaboración con el Ayuntamiento de Castellanos, ha decidido actuar de oficio para evitar un problema mayor derivado de este delito ecológico. Tras lo ocurrido en la localidad toledana de Seseña donde echó a arder el mayor vertedero de caucho de Europa, los ojos se habían puesto en este del alfoz salmantino, en el que se sospecha, incluso, que bajo las ruedas podrían encontrarse otros enseres. La tramitación se ha agilizado después de lo sucedido en Toledo.

Los trabajos, ejecutados por una empresa de Valladolid que trasladará a Madrid las ruedas retiradas para su posterior procesamiento, se van a prolongar por espacio de cuatro meses en virtud del acuerdo alcanzado entre la administración regional y el Ayuntamiento que, tras tener constancia de que el vertido se encontraba en su término municipal, no ha dejado de trabajar para que arrancara cuanto antes el proceso que se ha iniciado este viernes.

SALAMANCA24HORAS advirtió de la situación hace 15 meses. Por aquel entonces la confusión era total, hasta el punto de que no estaba del todo claro a qué localidad pertenecía el solar que albergaba el vertido. Según informó la Junta de Castilla y León a este periódico, hasta ese momento a los responsables del vertido se les habían abierto varios expedientes sin obtener respuesta alguna. La posibilidad de que la Junta actuara de oficio se veía en aquel instante como algo remoto pues el asunto se encontraba inmerso en un proceso judicial que, parecía, iba para largo.

La dimensión del vertido es tal que resulta perfectamente visible desde el aire, algo que también sucedía con el de Seseña, el mayor de Europa de estas características, que echó a arder el pasado mes de mayo. A partir de ese momento, los acontecimientos se precipitaron. El vertido de Salamanca no solo comenzó a adquirir dimensión nacional como otra gran amenaza para el medio ambiente sino que desde diversos colectivos, comenzando por los partidos políticos de la oposición que hasta ese momento habían guardado silencio, comenzaron a pedirse explicaciones al gobierno regional, último responsable de que una situación así se hubiera mantenido durante años. Desde ese instante hasta ahora ha transcurrido apenas un mes.

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