El reloj de la iglesia parroquial de La Vellés ha dejado de dar las horas y las medias. Sucede desde el pasado sábado, día en el que estaba previsto que se cerraran las urnas de la consulta popular impulsada por el párroco de la localidad para conocer la voluntad de los vecinos respecto al sonido de las campanas, una novedad implantada hacía pocas fechas y que había dividido a la localidad.

No ha hecho falta, sin embargo, abrir la urna para conocer el resultado de la consulta puesto que todo se ha precipitado tras la llamada de atención de un vecino del templo que obligó a las autoridades a medir la intensidad de las campanadas y constatar que el volumen al que sonaban infringe la normativa regional de ruido. Así las cosas, el cese del sonido no se hizo esperar y, una vez comunicada la situación a la parroquia, La Vellés ha vuelto al habitual silencio de forma prácticamente instantánea.

De todas formas, la continuidad de las ?campanadas? cada 30 minutos iba a ser complicada pues la única norma que había establecido el párroco de la localidad para la consulta determinaba que si una vez hecho el recuento, si los votos en contra llegaban al 25 % ?se cortarían de inmediato las campanas. Finalmente, la opinión de los fieles seguirá siendo un secreto.  

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