En el recinto sagrado las canciones, interpretadas por más de cuarenta coristas, sonaron, nunca mejor dicho, a música celestial. Hicieron un recorrido de música de nuestra tierra en la que no faltaron canciones de Juan del Encina, de autores latinoamericanos y de diferentes idiomas como el francés, hebreo, vasco.

 

Los componentes del coro, acompañados de familiares, disfrutaron durante el día de un recorrido por la Sierra de Francia terminado la larga jornada brindando generosamente el recital en la Iglesia albercana que los asistentes aplaudieron a rabiar cada canción y lograron con sus largos aplausos ampliar el repertorio planificado.

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