Registros de expósitos, libros de acuerdos con doscientos años, contratos antiguos, inmensos proyectos de la construcción del ferrocarril guardados en las cajas originales que los ingenieros utilizaban para transportarlos e incluso el ‘metro patrón’ que servía de medida para todos los comerciantes de la provincia. El archivo de la Diputación Provincial es el guardián de la intrahistoria de la institución, de su día durante los últimos doscientos años. Un espacio que ocupa un lugar privilegiado junto al patio del Palacio de La Salina donde se guarda el devenir de la institución y toda la documentación que se ha ido generando. El archivo además comparte espacio con la biblioteca de temas salmantinos que cuenta con más de 8.000 volúmenes. Ensayos, novelas, estudios,… todos ellos relacionados con la provincia.

El archivo provincial de La Salina guarda el registro de todo lo que ha acontecido en ‘la casa’. Algunos documentos o piezas son auténticos tesoros que no solo son historia de la Diputación charra, sino que también lo son de cada rincón de la provincia al que, en un momento u otro, ha llegado la institución y de sus gentes. Convenios, ayudas, inversiones, acuerdos, recuperación del patrimonio. El devenir de la provincia recogido en cajas y cajas que esconden toda la documentación para que historiadores y estudiosos pongan luz a sus episodios más importantes.
Allí, por ejemplo, está el registro de todos los niños que no tuvieron padres en Salamanca, niños expósitos, desde 1.619. Forman parte del llamado Fondo de Beneficencia. La Diputación salmantina se estableció el 13 de agosto de 1.813, sin embargo, los orígenes de esta documentación se remontan al siglo XVII. Según la responsable del archivo, María Jesús Merlo, en una Providencia Real, del año 1586, se pide a la Universidad que funde una cofradía de niños expósitos, que denominarían Nuestra Señora de la Misericordia. La primera Casa de Expósitos de Salamanca, se crea con el fin de socorrer a los niños abandonados y de buscarles un ama de cría. Esta institución se mantenía de limosnas, y era ayudada por el Cabildo Catedralicio.

En 1.613 se firmó un acuerdo tripartito por la ciudad, el Cabildo Catedralicio y el obispo de Salamanca para fundar una cofradía de socorro para los niños expósitos. El fondo de Beneficencia está formado por 1.184 documentos distribuidos en libros de actas, legajos y cédulas de valor histórico y testimonial de la provincia de Salamanca, los niños expósitos. El documento más antiguo está fechado en 1.619. Cuando la Diputación inició esta labor en el siglo XIX se convirtió también en guardiana de la documentación que tenían las cofradías y que se amplió mientras La Salina se ocupó de los pequeños huérfanos.
Esta fue la labor inicial de la institución: beneficencia y sanidad. Después las funciones fueron variando con el paso de los años y por tanto, cambió la documentación que se registra. Así, se incluía colaboración y tutela con los ayuntamientos, recaudación de tributos, caminos y carreteras, instrucción pública, alistamientos de quintas, consejo provincial, elecciones o los modernos planes provinciales de obras y servicios. Unas competencias que apenas se mantienen en la actualidad si exceptuamos las relacionadas con vías de comunicación o la relación con los ayuntamientos, aunque ya no para su tutela, sino con un planeamiento de colaboración.

Estas funciones son las que han determinado el contenido del archivo provincial. Los fondos presentes en el Archivo se agrupan en tres apartados según María Jesús Merlo: Toda la documentación relativa al gobierno y la administración de recursos (libros de actas, presupuestos, inventarios de bienes, nóminas, expedientes, …) la documentación producida por el desarrollo de las actividades encaminadas al cumplimiento de los fines propios de las Diputaciones Provinciales (proyectos de obras, documentación de agricultura, recaudación de tributos, cultura, etc.) y documentación agregada, donde se incluyen el Fondo de Beneficencia, el Fondo del Pósito de los Cuatro Sexmos de la Tierra (una institución de crédito agrícola del siglo XVI), el fondo de imágenes del fotógrafo Felipe Torres, arte popular o los fondos bibliográficos de la biblioteca, que guarda libros sobre Salamanca y provincia y cuenta con 9.000 ejemplares de los que unos 500 son anteriores al siglo XIX.

El archivo provincial guarda sus fondos en distintas salas del edificio, pero cuenta con un magnífico espacio de exposiciones. Una antigua bodega que muestra reproducciones, fotografías y elementos que son un mero reflejo de las muchas curiosidades que guarda. Entre ellas, destacan cuatro grandes baúles de madera que guardan los proyectos originales de construcción de los ferrocarriles a Villar Formoso y Barca d´Alba. Planos, documentos, gráficos, incidencias, … todo lo que los ingenieros registraban y que permitieron la construcción de las dos líneas de tren se guardan con mimo. También se guardan libros con valor histórico y de vez en cuando aparecen nuevos tesoros en las cajas que todavía quedan por documentar. Uno de los últimos ha sido el contrato de arrendamiento del colegio Fonseca para albergar a niños expósitos en un momento en el que la Diputación se quedó sin espacio suficiente para ellos.
Un archivo vivo, que todavía tiene pendiente la documentación de esas cajas que guardan documentos del siglo XX y que seguirá registrando el día a día que será la historia del futuro.




