La celebración de la Santa Cruz, una de las fiestas de histórica veneración de la provincia de Salamanca, se vivió con gran devoción en Sequeros. La lluvia no impidió que sequereños, visitantes y peregrinos se dieran cita en el Santuario de Nuestra Señora del Robledo, pero lo que sí impidió es que se llevara a cabo uno de los momentos culminantes de la fiesta, la procesión por el centenario robledal hasta la plaza. El ofertorio, por tanto, se llevó a cabo dentro de la iglesia, un rito en el que participaron todos los asistentes, mayordomos, y entidades. 

En la celebración no faltó el tradicional ?baile? de la Santa Cruz en el atrio, una costumbre recuperada desde hace unos años. Fue este el momento más emotivo de toda la ceremonia, con la marcha ?El Cristo de los faroles? interpretada por la agrupación musical de Sotoserrano. El tamboril de manos del cepedano Francisco García puso las notas más serranas al acto.

Durante la solemne misa, el sacerdote recordó a los congregados el símbolo de la exaltación de la cruz, el significado de redención y salvación que representa para los cristianos.

Vinculada a la leyenda

Esta fiesta de Sequeros está vinculada con una de las leyendas más arraigadas de toda la Sierra de Francia, la de la profetisa Juana o Moza Santa, que en 1424 anticipó el milagroso hallazgo de la Virgen de la Peña de Francia y la construcción de algunos de los más singulares conventos de todo el entorno, como el monasterio de Santa María de Gracia, en San Martín del Castañar, y el Santuario de la Virgen de la Peña de Francia.

Juana Hernández era una joven de Sequeros y tenía gran devoción a la Cruz, ante la cual siempre se la veía rezar. Cuentan que una epidemia de peste que llegó a la Sierra de Francia la hizo enfermar y murió en 1424, pero antes de ser enterrada, esta joven virtuosa profetizó varios hechos los cuales se cumplieron al poco tiempo.

Los restos de la Moza Santa se encuentran en el camarín de este templo que se remonta al siglo XIII. Esta pequeña cámara, explica el diácono, Manuel Martín, necesita una restauración, que se llevará a cabo en breve y será realizada principalmente por un artesano de Garcibuey. Entre otros elementos el enlosado de barro será de manufactura segoviana. 

En estos muros descansa también el verdadero protagonista del hallazgo profetizado, Simón Vela, un francés devoto que encontró la imagen más venerada de toda Salamanca, la de la Virgen de la Peña de Francia.

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