No es habitual, pero a veces ocurre, y esta ha sido una de ellas. El Grupo Municipal de Izquierda Unida ha presentado una reclamación a la Cuenta General del Ayuntamiento de Santa Marta en lo que constituye “una llamada de atención para que los ciudadanos sepan cómo se gasta y gestiona el dinero público, y para que en un posterior control, el Consejo de Cuentas, tenga en cuenta los reparos formulados por IU.

El documento, de diez páginas, cuestiona más de 30 pagos realizados, agrupando los reparos en cinco capítulos:

1º.- gastos abonados con cargo a partidas cuya codificación poco o nada tiene que ver con la actividad o servicio abonado con cargo al erario público

2º.- Facturas de deficiente justificación o que dificultan e incluso hacen imposible su control

    3º.- Facturas abonadas sin respaldo presupuestario o en base a obligaciones que no exigibles al Ayuntamiento por mor de sus competencias.

    4º.- Facturas incorrectamente justificadas.

    5º.- Facturas abonadas por servicios duplicados o que los contratistas están facturando al margen del contrato cuyo pliego les exige afrontar los gastos girados al Ayuntamiento.

En el primer grupo se denuncia que el ayuntamiento presenta una liquidación del presupuesto manipulada puesto que muchos gastos se imputan a partidas que poco o nada tienen que ver con ello. Por ejemplo, el Ayuntamiento abonó facturas de publicidad de fiestas con cargo a partidas de desempleo, mujer y juventud.

El segundo grupo hacer referencia a facturas abonadas y cuyo control político es imposible. IU señala, por ejemplo, que si un concejal coge un taxi dos veces en una misma semana, y en ambas paga 60 €, es importante conocer cuál fue el destino, quien fue el concejal que utilizó esos servicios y con qué motivo… y más, si en una de esas ocasiones se trataba de un día festivo. Lo mismo se sugiere con las comidas abonadas por el Alcalde con cargo a gastos de representación. IU señala que en unas ocasiones, el reconocimiento de la obligación refleja el motivo de la comida y quienes eran los comensales, pero en otras ocasiones, como la comida celebrada al día siguiente de la campaña electoral, no se indica ni quienes fueron los que acudieron a comer con cargo al erario público, ni cuál fue el motivo.

El tercer grupo de reparos hace referencia a facturas abonadas por servicios que el ayuntamiento ni está obligado a prestar, ni tenía presupuestados. El ejemplo palmario es “la Ayuda al Mariquelo para la XXV subida a la Catedral”. Un evento fuera de nuestra localidad, no presupuestado y desde luego no explicado, siendo insuficiente que el Alcalde lo asumiese “porque lo decidí yo” pues para eso tiene su propio bolsillo, y no el de todos los ciudadanos.

El cuarto grupo de reparos tiene que ver con facturas incorrectamente justificadas. Se trata de facturas de empresas o asociaciones que no han sido debidamente justificadas, que presentan doble contabilidad o que facturan servicios que nunca han sido prestados, como lo es el caso de la reserva de dominios, por un precio veinte veces mayor al del mercado, sin que esos dominios se hubieran reservado. “El Ayuntamiento paga 20 veces más de lo que cualquiera pagaría y lo peor es que se ha dejado timar: nunca se prestaron los servicios que el Ayuntamiento pagó”.

Finalmente, el último reparo tiene que ver con gastos efectuados por empresas al margen de sus contratos principales cuando en opinión de IU, los servicios que han facturado de forma extraordinaria debían incluirse en el principal del contrato, por lo que no debieron devengar cantidad extraordinaria alguna.

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