La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio dotará a la III Estrategia de Educación Ambiental 2023-2030 de un total de 21,4 millones de euros, con el fin de erigirse como un instrumento “esencial” para promover y afrontar los cambios necesarios para avanzar en la protección del medio ambiente, un aspecto en el que cobra gran importancia su incorporación a la formación continua.
Según el documento al que tuvo acceso Ical, esta estrategia ha supuesto un relevante incremento económico en relación a la II Estrategia de Educación Ambiental de Castilla y León, que ha invertido entre 2016 y 2020 alrededor de 8,3 millones de euros en 835 actuaciones muy diversas (cursos, jornadas, campañas y premios) que han movilizado a más de dos millones de personas.
El reto ahora ha sido superar también el número de intervenciones y de participantes. Así, uno de los objetivos principales es “reforzar y actualizar la educación ambiental en centros educativos y formativos”. Y aunque estos espacios en Castilla y León, en particular los de enseñanza Primaria y Secundaria, han realizado iniciativas significativas, como huertos escolares, visitas a entornos naturales, etc., la Consejería ha considerado que se debe dar un paso más. “Dada la relevancia actual” del medio ambiente, explica la Junta, “resulta imprescindible la incorporación de las cuestiones ambientales en la formación profesional y la formación para el empleo, tanto en lo relativo al ámbito laboral de la educación ambiental, como en lo más general del medio ambiente y la sostenibilidad”.
Por este mismo motivo, ha requerido la incorporación del medio ambiente y la educación ambiental en la formación continua de los trabajadores, tanto en el ámbito público como privado.
Así, la Consejería plantea líneas de acción como acompañar al ámbito educativo formal para incorporar la sostenibilidad ambiental en los nuevos currículos; integrar curricularmente todos los programas y acciones de educación ambiental que hayan ido dirigidos al sector de la educación formal; fomentar el intercambio de ideas y experiencias entre los profesionales de los distintos tipos de centros educativos; incorporar la totalidad de las universidades de Castilla y León al espacio de colaboración creado con las públicas; facilitar y promover el encuentro entre investigadores y educadores; reforzar el sello ambiental ‘Centro Educativo Sostenible’; y formar en competencias básicas de sostenibilidad ambiental, priorizando a la población activa.
Pero la Estrategia también ha apelado a la “atención” a la cualificación de los educadores ambientales a través de una formación inicial y continua, un aspecto que “interesa a las empresas y al conjunto de las administraciones y organizaciones del Tercer Sector”. Además, ha justificado que el interés por el medio ambiente y la sostenibilidad “posibilita la hibridación de la educación ambiental con sectores afines como la agricultura ecológica, las energías renovables o el turismo rural y cultural”, colaboraciones que “pueden generar nuevas oportunidades de negocio y facilitar la incorporación de la componente ambiental en dichos ámbitos”.
Para ello, se ha propuesto “facilitar” la realización de trabajos de graduación y prácticas en centros de trabajo sobre programas y actividades de educación ambiental; posibilitar espacios para el encuentro entre promotores y emprendedores de la educación ambiental y con otros sectores e impulsar programas de formación inicial y continua.
En materia de información ambiental, el documento ha propuesto promover una “alianza para la digitalización” del medio ambiente que impulse la generación y uso de big data, de datos abiertos e inteligencia artificial, y que ha incluido a quienes han generado la información, a los que “pueden contribuir a procesarla y a los que se pueden aprovechar de su uso”. Pero también ha apelado a la creación de una “ventana abierta” a la gestión ambiental de excelencia a través de acuerdos con empresas y organizaciones, para difundir “activamente” las buenas prácticas ambientales.
Además de atender las tres “prioridades temáticas” que la Estrategia ha considerado, como son el cambio climático, economía circular y biodiversidad, “es preciso explorar activamente temas y conceptos que han tenido una menor atención, los que han constituido una singularidad para la Comunidad Autónoma y aquellos que hayan podido suponer oportunidades para la mejora del medio ambiente y la calidad de vida”. En este punto se abordarán líneas de acción como apoyar económicamente la innovación en educación ambiental y promover un programa ‘Erasmus de la educación ambiental’ que facilitará el intercambio de personas, ideas y recursos entre programas y entidades.
El documento también ha buscado impulsar y visibilizar las actividades de educación ambiental en los espacios naturales y las zonas rurales, pues Castilla y León ha poseído un entorno natural “sumamente diverso y rico, donde ha residido una parte importante de su población”. En este contexto, la educación ambiental ha asumido un papel “de vital importancia, cumpliendo dos funciones fundamentales: facilitar la reconexión con la naturaleza y promover el desarrollo sostenible del medio rural”.
Por ello, se definirá una hoja de ruta para la sostenibilidad en municipios pequeños de la Comunidad y habilitar programas de acompañamiento para aquellos ayuntamientos interesados, además de fomentar intercambios de los jóvenes y estudiantes con el medio rural en clave de sostenibilidad, como trabajos de fin de grado y de máster, prácticas, aprendizaje-servicio, etc.




