La Junta de Castilla y León ah dado de paso el nuevo Plan General de Urbanismo de Béjar que sustituye al que regía desde 1983. Con ese nuevo planeamiento se pretende la búsqueda de un modelo de ciudad sostenible y respetuosa con el Medio Ambiente, “teniendo en cuenta las peculiares características de la ciudad de Béjar, así como, desde el punto de vista económico, su posible potencial turístico y productivo”, resaltó el alcalde de la ciudad, Alejo Riñones, quién destacó la apuesta por una idea de ciudad “compacta y sostenible, en la que primen, entre otras, la regeneración de las zonas más degradadas, evitando en todo lo posible la expansión fuera de los límites del casco”.

El presente Plan, precisó Riñones, incluye una serie de variaciones derivadas de la nueva situación socioeconómica de la ciudad “conscientes de que la industria del textil ya no puede ser el motor que impulse la vida de la ciudad y que es necesario buscar alternativas reales, como puede ser el medio ambiente, los servicios y el turismo, además de una cierta industria de consumo interno o comarcal”.

Entre los objetivos de la nueva planificación destaca la recuperación de la centralidad del casco urbano. Para ello, se confiere una edificabilidad razonable a aquellos solares situados en esa zona de la ciudad, bajo el criterio de igualdad de alturas con los colindantes. Este aspecto es más contundente en aquellos solares ocupados por antiguas industrias que se encuentran totalmente incorporadas a la trama urbana y se estima conveniente que su uso sea residencial.

De igual modo, las nuevas normas buscan  recuperar tanto el río Cuerpo de Hombre como la industria anexa pues, históricamente, el cauce fluvial “ha supuesto un eje de crecimiento y actividad en torno al que se situaron en su día las industrias textiles que fueron el verdadero motor económico de la ciudad”. A día de hoy, sin embargo, “la ciudad de Béjar vive de espaldas a su río”, lamentó Riñones. 

Las nuevas normas apuestan por aprovechar todo su potencial natural, “así como el potencial arquitectónico y económico de las edificaciones textiles que se sitúan en sus márgenes, mediante una serie de actuaciones como la rehabilitación de las edificaciones industriales protegidas, buscando su adaptación para otros usos compatibles como usos turísticos, comerciales, talleres, oficinas, equipamiento público, etc; la creación de un recorrido turístico siguiendo el eje del río, con espacios de estancia pintorescos como la Isla de La Aliseda, el museo textil o el entorno del Puente de San Albín. De igual forma, matizó el alcalde, este recorrido debe tener un inicio y un fin que serán las dos centrales eléctricas con sendos saltos de agua existentes. A ello se añade la recuperación, limpieza y puesta en valor de las márgenes del río y elementos singulares en su entorno. 

 

De igual modo, la nueva planificación urbanística apuesta por impulsar nueva industria mediante la generación de suelo específico además de proteger los valores naturales del término municipal con especial atención al Espacio Natural de Candelario o a la recuperación como Espacio Libre de Uso Público la ‘Isla de la Aliseda’ por su situación de centralidad en el municipio. 
 
Alguna de esas propuestas, resaltó Riñones, es de aplicación y de desarrollo inmediato mientras que existen otras propuestas cuyo desarrollo deberá ser muy posterior, excepto si se produjese un proceso de desarrollo inmobiliario “que ahora no parece previsible”.
 
De esta manera se propone un Plan General que, en su conjunto, debe servir de pauta para el desarrollo de Béjar en los próximos 30 años, “aproximadamente hasta el 2040”. Evidentemente, añadió, este ambicioso planteamiento no debe estar exento de sucesivas modificaciones, ajustes y cambios, en función del momento social y económico, “pero manteniendo la estructura general proyectada y con las premisas aquí establecidas”.
 
 

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