Las actividades programadas para la conmemoración de tan importante cita en el calendario santeño comienzan el próximo domingo 15 por la noche con una verbena y con la tradicional picota de los quintos.

El lunes de aguas será el día grande de la fiesta, con la celebración de la procesión, donde se devolverá a la Virgen del Gozo a la ermita. De esta manera los vecinos de Los Santos cumplirán con una de sus tradiciones mas arraigadas y compartirán una jornada en el campo, sin faltar música y el tradicional hornazo.

En esta celebración no faltará la tradicional subasta, cuya recaudación que suele superar los 4.000 euros y que se destina al mantenimiento de la ermita.

Tras devolver la imagen de la Virgen a la ermita de la localidad y disfrutar de los manjares propios del Lunes de Aguas, que pondrá punto y final a la segunda fiesta más importante de la población.

La ermita de Nuestra Señora del Gozo se levanta  sobre el altozano del Mirón, al suroeste del pueblo. Se trata de una construcción no posterior al siglo XVII, con elementos de época anteriores, como la portada, del siglo XVI, con arco de medio punto e imposta de bolas. Sin duda en aquel mismo lugar, hubo alguna otra edificación sagrada mucho más antigua, a juzgar por los vestigios allí existentes.

Quedaba sancionado, con ello, el carácter sagrado del lugar, en cuyas inmediaciones se construyó la ermita de Nuestra Señora del Gozo. Desde luego, no puede considerarse como simple coincidencia el que la imagen de Virgen apareciese en lo que antaño fuera un bosque abundante en lobos, en la proximidad de viñedos (hoy desaparecidos); más bien el primitivo culto al árbol y al bosque quedaría transferido al de la Virgen cristiana.

   

Cuenta la tradición que la imagen de la Virgen del gozo (tanto la imagen como la ermita sufrieron grandes desperfectos cuando los soldados franceses utilizaron el edificio como almacén durante la Guerra de la Independencia. La imagen actual es moderna, habiendo sido objeto de restauración en el ano 1951) apareció entre los guijarros y espesura de un paraje, no lejano al que hoy ocupa la ermita, denominada "Matalobosa" donde dos niñas las descubrieron, casi milagrosamente.

Es seguro que los cristianos esconderían la imagen en la citada espesura (que ya no existe), para librarla de las acometidas de los moros, frecuentes hasta el reinado de Alfonso IX de León. cuando por el año 1223 se recobró Cáceres, quedando definitivamente tranquila esta tierra salmantina que limita con Extremadura. 

Entre los años 1808 a 1812, las tropas francesas que invadieron España, utilizaron la ermita para sus menesteres de guerra, tratando incluso de quemar la imagen que, con ligeros desperfectos fue salvada por la gente del pueblo. La fiesta principal se celebra el Lunes de Aguas salmantino, con el nombre de Romería, cuando la Virgen vuelve a su ermita.

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