La noche festiva de Alba de Tormes volvió a dejar uno de los atractivos que los jóvenes más anhelan en cada programa de fiestas, el encierro nocturno.

La Plaza volvió a ser el punto de encuentro para valientes y espectadores, que vibraron viendo a los más osados intentando engañar a los animales, empeñados en perseguir a todo lo que se movía.

Como cada encierro de estas características, la diversión se prolongó hasta bien entrada la noche y, además, no hubo que lamentar incidentes de consideración.

 
 

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