Alba de Tormes despidió las fiestas en honor a Santa Teresa de Jesús cumpliendo a rajatabla con la tradición de la quema de la capilla. La imagen de la patrona presidió el fin de fiesta en el que, como cada anochecer, el aroma a pólvora impregnó la villa.

Antes de la quema, los albenses tuvieron la última oportunidad de disfrutar de los exitosos toros de fuego con y sin buscapiés que han hecho las delicias, sobre todo de los más jóvenes, a lo largo de nueve jornadas marcadas por el inicio del año jubilar teresiano.

A la espera de las fiestas del año próximo, Alba ya es consciente de que 2015 será uno de los años más especiales de su historia.   

 
 

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