Piojo anima a sus paisanos a cumplir sus sueños en el inicio de las fiestas de Villoruela

El joven futbolista se ganó los aplausos de los suyos al apelar al respeto sobre los campos de fútbol

 Fiestas de Villoruela: Pregón y chupinazo
Fiestas de Villoruela: Pregón y chupinazo

Salvo cuando la pretemporada futbolística se lo ha impedido, Jesús Hernández de la Torre, al que nadie conoce por su nombre de pila, jamás se ha perdido un pregón de su pueblo. Esta noche, sin embargo, era él el protagonista, dirigiéndose a sus paisanos desde el balcón del Ayuntamiento. Todos atentos escuchando a Piojo, el jugador de fútbol -recientemente fichado por Unionistas- convertido en orgullo de los suyos.

No se limitó a hacer un pregón de trámite ni mucho menos. Se nota que ama a su tierra. Por eso ha sido reivindicativo por momentos y ha llamado a sus paisanos a luchar por aquello que tengan en mente. No obstante él es uno de los mejores ejemplos. Primero como futbolista capaz de codearse con la élite y no desentonar, después como impulsor de un campus que este año celebraba su primera edición colgando el cartel de 'no quedan plazas'.

Tampoco se olvidó el pregonero de los malos ejemplos que se han visto últimamente en el fútbol modesto con unos grados de violencia inusitada en partidos de categorías menores. Piojo pidió respeto en el campo y fuera de él, respeto de los padres a esos hijos que no se interesan por el deporte. "Si no quieren jugar, no les obliguéis" grito el pregonero a la noche de su pueblo, que le correspondió con una sonora ovación.

Justo después, el extremo salmantino lanzaba el chupinazo que preparaba a su pueblo para el posterior desfil de disfraces y recibía innumerables muestras de cariño en la propia Casa Consistorial donde le arropaba su novia y muchos miembros de su familia, orgullosos de tener en casa no solo a un buen deportista sino a una persona buena e íntegra.

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