​“Creo que todo es una trampa contra mí porque me quedé embarazada. Yo no robé nada”

La acusada por robar, supuestamente, 280 € a una compañera de trabajo en un restaurante de Valdelagua, asegura haber sido víctima de una trama para no cobrar el finiquito que le correspondía

 Juzgados salamanca colon 3
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Este martes ha tenido lugar en el Juzgado de lo Penal número 2 la vista por el presunto robo de 280 € de una mujer a una compañera de trabajo en un restaurante de Valdelagua. Para una mujer de iniciales T.V.L.G. el fiscal solicita un año y seis meses de prisión por un supuesto delito de robo con fuerza, al aprovechar un despiste de una compañera de trabajo para presuntamente robarle las llaves del coche y hacerse con la cantidad de dinero previamente mencionado. Sin embargo, en el juicio la acusada ha negado los hechos, aludiendo a una trama en su contra por parte de la víctima y del jefe de su empresa.

La acusada, quién afirma en todo momento que guardaba un trato de amistad con A.G.L. –Encargada del restaurante y víctima del robo-, admite que “mi compañera estaba limpiando el parque para niños que hay en el restaurante, desde allí me dio una voz y me dijo que le trajera tabaco de su vehículo. Cogí las llaves de donde siempre las dejaba ella –dentro de la barra junto a móviles y carteras del resto de empleados- y aproveché que iba a sacar la basura para ir hasta el coche. En él no encontré el tabaco y volví.” Del mismo modo la acusada ratifica que no es la primera vez que le pedía a ella o alguno de sus compañeros algún favor similar.

Así mismo, T.V.L.G. ha subrayado que “cuando llegué allí, la ventanilla del coche estaba medio abierta y al volver le dije que un día le iban a robar.” Del mismo modo, ha añadido que la supuesta víctima le dijo que el tabaco ya lo tenía ella y reitera que en ningún momento cogió ese dinero del que se le acusa, es más “creo que todo esto es una trampa contra mí para no pagarme el finiquito de mi contrato”, añadía.

La presunta autora de los hechos, alega que tanto el jefe del establecimiento como la encargada y víctima del supuesto robo, “sabían que yo estaba embarazada y que me iba a coger la baja. Se molestaron por ello y no me quisieron renovar porque se terminaba mi contrato. Cuando fui a firmar el finiquito, varios días después, el jefe me dijo que me habían visto robando, pero que quitarían la denuncia si renunciaba al finiquito y la correspondiente indemnización.” A continuación, añade que la Guardia Civil le llamó después de haber firmado esos papeles y reafirma que ese día “no sucedió nada de lo que declaró la víctima y que todo estaba preparado.”

Declaraciones diferentes por parte de la víctima del supuesto robo

Por su parte la encargada del restaurante y presunta víctima de los hechos, A.G.L., ha testificado una versión diferente a la presentada por la acusada. Precisamente, después de admitir ser conocedora de la situación de maternidad - en aquel momento- y el fin del contrato de la acusada, relató su versión de los hechos por los que presentó la denuncia.

Según A.G.L., la presunta autora del robo aprovechó un despiste suyo para proceder al supuesto delito, “estaba limpiando un parque para niños que hay en la empresa, y ella aprovechó para coger las llaves de mi vehículo, que estaban dentro de la barra. Después fue hasta mi coche y me robó el dinero.” Del mismo modo, añade que la presunta culpable de los hechos nunca sacaba la basura, puesto que “ella misma dijo que por su embarazo no podía coger peso, no obstante, ese día se prestó voluntaria para sacar los cubos.”

“Yo nunca le pedí que cogiera el tabaco, nunca.” Afirmaba A.G.L. quién proseguía que “después de trabajar, como otros días, le acerqué a casa y en mitad de camino me dijo que había tenido la ventanilla del coche bajada. Cuando llegué a casa, miré en el bolso y le dije que me faltaba dinero, a lo que ella me contestó ‘Eres demasiado buena’ Me faltaban 280 euros de 400 y pico que tenía.” Así mismo, añadía que no era la primera vez que le faltaba dinero, pero que no lo denunció.

Prosigue la presunta víctima de robo, quien solicitó a la empresa encargada de las cámaras de seguridad la grabación de estas. “Vi las grabaciones y llamé a la Guardia Civil” Hechos que según A.G.L. sucedieron diez días después, porque fue el tiempo que la empresa de grabación tardó en facilitarle las imágenes. Por otro lado, añade que “el mismo día que le dimos el finiquito yo le dije que le habíamos visto entrando en mi coche y ella se volvió loca. No creo que hubiera una trampa contra ella. De hecho se le dijo que después de dar a la luz la volveríamos a contratar”

En referencia a las grabaciones, presentadas a su vez como prueba en el juicio, la encargada finalizaba su declaración afirmando que “en ellas se ve como abre mi coche, se ve cómo sale con el cubo, que mira a ambos lados por ver si alguien le observaba, abre el coche con el mando a distancia, abre la puerta coge algo y se va.”

“La encargada me dijo que se la iban a liar”

Por último, compareció por videoconferencia otra testigo presentada por la defensa, quien ha asegurado ser antigua compañera de trabajo. Añade que A.G.L., encargada del restaurante, le comentó por conversación vía Whatsapp que “se la vamos a liar, le vamos a meter papeles y vamos a decir que nos ha robado” añadiendo así mismo, que la encargada le había dicho que así no le tenían que abonar el finiquito.  Posteriormente, afirma tener el móvil roto y por ello no ha podido presentar esas conversaciones de Whatsapp donde la encargada le confesaba que iban a tender una trampa a la acusada.

Esta testigo, que ha asegurado que actualmente no trabaja allí y tampoco lo hizo la noche que ocurrieron los hechos, ha subrayado que la encargada pedía a los empleados continuamente que le trajeran tabaco de su vehículo.

Para concluir, a la última pregunta del fiscal sobre “¿Cómo era posible que la víctima, si no tenía relación de amistad con ella, le ha confesado que iba a desarrollar un hecho delictivo?” La testigo ha asegurado que la encargada se lo confesó a ella y a una compañera, que no ha declarado en el juicio, los días posteriores en la cocina del negocio.

El juicio ha quedado visto para sentencia. Una vez expuesto todos los hechos, recogidas las declaraciones y visto las pruebas pertinentes; el fiscal mantiene para la presunta autora de los hechos la pena de un año y seis meses de prisión. Alega para ello, entre otras cosas, la cuestionable e “increíble declaración de la última testigo.”

Por su parte la defensa ha solicitado la libre absolución, porque cree que no hay pruebas suficientes que prueben los hechos que se le imputan a su cliente y que además afirma que faltan testigos “que tenían que haber declarado”. Del mismo modo, asegura que según el artículo 238 y 239 del código penal –referente al robo con fuerza y la definición y supuestos de llaves falsas- “no puede decirse que fuera un robo con fuerza puesto que las llaves no han sido robadas, ni perdidas, ni se ha efectuado copia alguna.” Y que su defendida no ha tenido nunca ninguna actuación previa.

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