La bronca protagonizada por una despedida de soltero en la calle Espoz y Mina no fue el único altercado de este grupo de jóvenes. Una vez que el novio prestó declaración en el Cuartel de la Policía Local, quedó en libertad y regresó con su grupo de amigos para continuar la despedida de soltero. Sin embargo, los excesos les volvieron a llevar a protagonizar otro incidente cuatro horas después, una batalla campal en la calle Bordadores.

Eran las ocho cuando cerca de la estatua de Miguel de Unamuno se encontraba este grupo y, de repente, comenzaron a pelearse con otras personas. La intervención de un camarero calmó los ánimos, pero volvieron a encenderse con más virulencia y los integrantes de la despedida empezaron a lanzar vasos contra el suelo y las paredes, además de coger sillas para golpear a sus contendientes.

En esta ocasión tuvo que intervenir la Policía Nacional también para tomar declaración sobre lo ocurrido, mientras los servicios sanitarios del Sacyl atendían a varias personas heridas por cortes y como consecuencia de los golpes recibidos. Los agentes permanecieron ya alerta en los alrededores por si este grupo volvía a liarla.

Polémica entre hosteleros

La división hostelera vuelve a ser palpable y un grupo de empresarios ha presentado precisamente este semana una queja formal ante la Junta de Castilla y León para denunciar que Salamanca se está convirtiendo en un destino turístico asociado a los excesos en la ingestión de alcohol y drogas. Pero sobre todo destaca que Salamanca se está convirtiendo en un destino para las despedidas de soltero, terminando algunas de ellas en sucesos. Hasta el pasado fin de semana sin importancia, como intentar subirse al tejado de la Plaza Mayor o quedarse desnudos en mitad del ágora charra, pero el fallecimiento de un joven ha reabierto la polémica.

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