El subdelegado del Gobierno en Salamanca, Javier Galán, ha ofrecido este miércoles los detalles de la operación antidroga de la Guardia Civil y la Policía Nacional de la que SALAMANCA24HORAS ya informara ayer. Así, se ha desarticulado un grupo de narcotraficantes con conexiones en Galicia en la que es considerada la operación más importante llevada a cabo este año por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Diez son los detenidos en los registros que tuvieron lugar desde primera hora en la capital y municipios del alfoz (Santa Marta de Tormes, Villares de la Reina, Arapiles y Monterrubio de Armuña), tras recoger las correspondientes órdenes judiciales a las siete de la mañana en la Audiencia Provincial de la Gran Vía, incautándose de 636 gramos de cocaína y 366 de hachís, que en el mercado alcanzarían un valor de 40.000 euros. Además, se han intervenido joyas, once vehículos y 18.600 euros en metálic, sustancias de corte adulterantes, cinco balanzas digitales de precisión, un molde para prensado de cocaína y diferentes útiles para manipulación de droga.

En concreto, los detenidos son ocho varones y dos mujeres: F.P.G.H., de 52 años; M.J.H.B., de 46 años; C.M.L.A., de 53 años; J.C.P.HE., de 29 años; L.G.E., de 45 años; J.M.H.S., de 45 años; T.G.S., de 49 años; M.J.M.S., de 45 años; C.G.B., de 53 años y J.M.M.S., de 37 años. Todos ellos de nacionalidad, española excepto C.M.L.A, que es uruguayo.

Un negocio de marisco como tapadera

Las investigaciones, llevadas a cabo por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA), de la Guardia Civil, y por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO), del Cuerpo Nacional de Policía, de  Salamanca, permitieron obtener indicios suficientes sobre la existencia de una red organizada de delincuentes que se encargaban de adquirir  partidas de cocaína para su distribución entre otros traficantes de menor nivel. Por tal motivo se inició una operación a principios del pasado mes de diciembre de 2011. 

Tres de los detenidos en esta actuación policial conjunta, utilizando como tapadera un negocio de distribución de mariscos, realizaban frecuentes viajes a la provincia de Pontevedra, donde presumiblemente adquirían la droga que trasladaban a Salamanca. La cocaína era adulterada posteriormente con sustancias de corte para aumentar los beneficios económicos del grupo. 

Tras este proceso la droga llegaba a manos de diferentes intermediarios: un matrimonio, propietario de una empresa clandestina de reparación e instalación de futbolines y máquinas recreativas asentada en el polígono de Los Villares, que la distribuían entre pequeños traficantes y consumidores finales; un portero de discoteca, que se encargaba de su distribución en ambientes de ocio nocturno, y un vigilante jurado, que en su tiempo libre contaba con un amplio abanico de compradores a los que abastecía desde su domicilio. 

Las investigaciones se han llevado a cabo bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 1 de Salamanca y, en la fase de explotación, se ha contado con la colaboración del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) número 6, de León, de la Guardia Civil; de la Unidad de Intervención Policial (UIP) del Cuerpo Nacional de Policía,  y de varias unidades cinológicas de ambos Cuerpos. La organización contaba con más de cien clientes en Salamanca capital  y localidades de la provincia  próximas a la misma. Disponía, además, de lo que se podría considerar un laboratorio, aunque no por sus condiciones higiénicas, para el corte de la droga. 

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