Con la llegada del otoño existe una tradición arraigada en la provincia de Salamanca, las calbotadas. Las castañas asadas son parte de la cultura salmantina y así se transmite también a los niños en los centros escolares al llegar el mes de noviembre, con diversas actividades.

Las calbotadas se suceden en centros infantiles y colegios de toda la provincia de Salamanca, como se estaba llevando a cabo este viernes en la escuela Guillermo Arce, donde se realizan desde hace tres décdas "y jamás se había producido ni un solo problema", según explicó el presidente de la Diputación, Javier Iglesias. La diferencia con otros centros es que no se da la manipulación de elementos inflamables ni de fuego. Así, la mayoría de los centros deja que sus menores degusten el producto ya asado, sin que se utilice ninguna brasa y menos delante de los niños.

Cada centro escolar dispone de lo que se denomina un Reglamento de Régimen Interno, donde se establecen unas normas de prevención y seguridad con los alumnos. Por ejemplo, no se permite el uso de materiales peligros, tales como objetos punzantes o inflamables, y si hay talleres de manualidades debe haber una precaución especial por parte del profesor, adecuando los materiales a emplear en función de la edad de los alumnos.

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