La Iglesia considera culpable y prohíbe ejercer al sacerdote acusado de abusos sexuales a un niño entre 1982 y 1992

 La Iglesia considera culpable y prohíbe ejercer al sacerdote acusado de abusos sexuales a un niño entre 1982 y 1992
La Iglesia considera culpable y prohíbe ejercer al sacerdote acusado de abusos sexuales a un niño entre 1982 y 1992
Ya hay veredicto para el sacerdote acusado de abusar sexualmente de un niño entre 1982 y 1992. Aunque el caso había prescrito para la Justicia y para el Derecho Canónico, la Iglesia derogó esta prescripción y abrió una investigación que ha concluido con la condena de Isidro L.S., a quien se ha decretado sancionarle con la prohibición del ejercicio público del ministerio pastoral.

La víctima denunció el pasado mes de mayo en los Juzgados de Salamanca los hechos de los abusos de los que fue objeto en su infancia, un caso que saltaba a la luz pública justo un mes después de que fuera detenido y enviado a prisión un joven catequista por intercambiar pornografía infantil. En concreto, el denunciante tenía diez años y aseguró que no lo había hecho hasta ahora porque no se había atrevido a hacerlo público.
 
Al respecto, el Obispado de Salamanca comunicó que "en consonancia con la moral católica y la disciplina de la Iglesia", manifiestaba su "más firme condena de todo abuso sexual de menores; con mayor motivo si el abuso es cometido por un sacerdote. Hacemos nuestro el sufrimiento de quien se siente víctima, le pedimos de antemano perdón y le ofrecemos la oración y el afecto maternal de la Iglesia, solícita de la reparación del daño espiritual que hubiera causado". Pero recordaba que el sacerdote acusado está en situación de jubilación canónica y no tiene encomendado ningún oficia eclesiástico. No obstante, "para prevenir el posible escándalo de los fieles, de forma cautelar, mientras se esclarecen los hechos, el sacerdote afectado se abstendrá de ejercer en público el ministerio sacerdotal".

Ahora la Congregación para la Doctrina de la Fe ha notificado la conclusión del proceso penal llevado a cabo. El procedimiento ha sido arduo, explican desde la Diócesis de Salamanca, primero de investigación previa de los hechos denunciados y posteriormente de realización de un proceso penal administrativo. "Con estas actuaciones, la Iglesia ha querido manifestar su compromiso con la verdad y la justicia, creando a la vez las condiciones jurídicas necesarias para garantizar la imparcialidad y la equidad en la comprobación de los hechos denunciados, y salvaguardando en todo momento el derecho a la intimidad y a la buena fama de todas las partes implicadas, así como todos los demás derechos de las víctimas y del sacerdote acusado", añade.

Petición de perdón

 
Además, la Diócesis de Salamanca manifiesta en un comunicado su "compromiso con la tutela del bien público general y de la Iglesia en particular. Esta responsabilidad se concreta en la vigilancia y protección de los derechos de todos los fieles, pero de un modo especial, en la salvaguarda de los menores, los más frágiles y desprotegidos". Por eso, añade su "profundo dolor por unos delitos que han lesionado la santidad del sacerdocio y han herido gravemente la vida cristiana de las víctimas y su comunión con la Iglesia".

El obispo pide "a todos perdón, expresando a la vez el compromiso de que actos semejantes no se repitan nunca más". Asimismo, y sobre todo, expresa su "fraternal solidaridad, su oración y apoyo humano y espiritual a todas las víctimas que han sufrido y están sufriendo las consecuencias de los hechos que han motivado el presente proceso penal". Por último, exhorta a los fieles católicos "a implorar la misericordia divina para el sacerdote que ha recibido la pena canónica y a otorgarle nuestro perdón cristiano".

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