Inhabilitación de cinco años para el guardia civil acusado de hacer la vista gorda y relacionarse con delincuentes

El agente de la Guardia Civil, D.B.A., que fue condenado por la magistrada del Juzgado de lo Penal número 1 de Salamanca a cuatro años de cárcel por idear el asalto a la vivienda de un empresario en la Gran Vía, ha vuelto a ser condenado por la titular del mismo juzgado, esta vez, por revelación de secretos y omisión del deber. Según han confirmado fuentes del caso en la tarde de este jueves, 30 de mayo a SALAMANCA24HORAS, la sentencia inhabilita al agente durante cinco años y le añade el pago de una cuantiosa indemnización, de más de 6.000 euros. La sentencia libera a D.B.A. de una condena a prisión

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En el caso del resto de acusados, cinco hombres que conformaban una banda de marroquíes (M.A., M.F., I.B., N.F., O.M. y R.S), se les impone una condena que oscila entre un año y medio y un año de prisión por un delito de tráfico de drogas, según las mismas fuentes consultadas. La mayor parte de ellos reconoció su participación en los hechos durante la vista oral. 

La sentencia del Juzgado no es firme y puede ser recurrida, tal y como hizo con la primera condena del agente su abogado, Marcos García Montes. 

El escrito de calificación del Ministerio Fiscal recogía que los hechos ocurrieron cuando la Guardia Civil tuvo indicios que afirmaban que D.B.A., agente del Instituto Armado en aquel momento en el Puesto de Alba de Tormes, podía estar haciendo uso indebido de su trabajo, pasando presuntamente información de investigaciones a los familiares de su pareja y relacionándose con delincuentes. Por todo ello, el grupo de Inteligencia de la Benemérita solicitó la pertinente intervención telefónica del acusado y la instalación de un dispositivo GPS en el coche.

A través de este intenso seguimiento se pudo descubrir que D.B.A. había ideado un asalto a un empresario en una vivienda de la Gran Vía, robo con violencia que fue juzgado en 2018; y la relación del agente investigado con un grupo de ciudadanos de origen árabe que presuntamente se dedicaba al tráfico de estupefacientes y drogas tóxicas. Así, D.B.A., haciendo uso indebido de su condición de Guardia Civil, mantenía conversaciones en clave con los demás acusados vía teléfono móvil, hablando de "placas", "menta", "tornillos", "pasteles" o "zapatillas".

Y como no le constaba a los encargados de la investigación que estos sujetos trabajasen en jardinería, mecánica o pastelería; se procedió a realizar el 27 de enero de 2017 diversas entradas y registros en viviendas del grupo, en el que se encontró una cantidad cercana al kilo de hachís que habría costado 6.000 euros en el mercado ilícito, así como resguardos de pago de dinero y libros de contabilidad del tráfico de drogas.

Gracias a las grabaciones también se pudo saber que D.B.A. presuntamente hacía la vista gorda y no perseguía a delincuentes que se encontraban en busca y captura, a los que de sobra conocía. También, que aconsejaba realizar recorridos alternativos a aquellos que se dedicaban al tráfico de drogas para que no les pillaran en controles de tráfico e incluso a algunos consumidores les recomendaba comprar la mercancía que él tenía porque era mejor.

En una de esas conversaciones, realizada con una tal Patri, ella le decía presuntamente que el perro "le había marcado" pero que no le habían pillado porque llevaba la droga "escondida en la vagina".

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