El juicio de la brutal agresión de la calle Faisán se reanuda con el relevante interrogatorio de la pareja que estaba con la víctima y el acusado

El acusado, que se enfrenta a 13 años de cárcel, reconoció en la primera sesión del miércoles haber pegado patadas a la joven durante “una discusión y agresión mutua”, pero que “en ningún caso quiso matarla”

 Juicio calle Faisán segunda sesión
Juicio calle Faisán segunda sesión

La segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial contra C.D.F.P., el joven acusado de dejar en coma de una presunta agresión a su por entonces pareja, con la que tiene un hijo en común, se ha reanudado minutos antes de las 10:00 horas de la mañana de este jueves, 28 de febrero, con el interrogatorio, clave, a priori, de la pareja que se encontraba en la vivienda en la que ocurrieron los hechos junto a la víctima y su presunto agresor.

En primer lugar ha comparecido como testigo el varón, en un interrogatorio muy largo y por momentos también muy intenso, en el que ha afirmado mantener la amistad con el acusado pero ya no con la víctima. El joven le ha explicado a la fiscal que sus por entonces amigos íntimos comenzaron a discutir prácticamente cuando los cuatro llegaron a la vivienda de la calle Faisán, debido a que la víctima se probó una falda larga con la que pretendía salir a cenar y después de fiesta, "y él le dijo que le quedaba muy mal. Y era verdad, le quedaba mal". "Discutieron mucho y no salieron, así que nos fuimos nosotros y volvimos después de cenar. Ellos seguían allí hasta que a altas horas de la madrugada se fueron de fiesta y nosotros nos dormimos", ha explicado el joven.

"Me despertaron unos golpes ya de día, y me senté a fumarme un cigarro hasta que pararan de discutir, porque ella siempre le estaba recriminando y discutían mucho", ha seguido contando el testigo. "Ella abrió la puerta de la habitación y gritó el nombre de mi novia dos veces. La volvió a cerrar pero la dejó entreabierta, y pude ver lo que pasaba". "Ambos estaban muy drogados", ha dicho.

La agresión

Al incurrir en algunas contradicciones en su relato, la juez le ha recordado la obligación de decir la verdad y que el falso testimonio está castigado penalmente; y ha sido cuando el joven ha reconocido que vio cómo el acusado golpeó a la víctima en la cara, "no sé si con el puño cerrado o con la mano abierta", y que la joven cayó al suelo. "Luego, de forma inmediata le dio dos, tres o cuatro golpes con el tacón en la cabeza mientras le decía que ella le iba a buscar la ruina, y fue cuando la chica perdió el conocimiento.

"Fui hasta él y le di un empujón, apartándole de ella y diciéndole que la iba a matar. Ahí fue cuando él pareció ser consciente de lo que había pasado, se agachó junto a ella y la abrazó mientras lloraba como un niño chico. Yo la coloqué en posición lateral porque sangraba por la boca", dice. "Luego me fui a la calle a buscar una ambulancia desesperadamente".

La fiscal: "ante la vida en riesgo de una persona y la pérdida de libertad de otra, prefirieron proteger al segundo"

El joven no ha sabido decir por qué se marchó a la calle en busca de una ambulancia y no alertó a los vecinos o usó un móvil para llamar. "Nuestros teléfonos no tenían batería y no reparé en el de ellos porque no me sabía sus códigos PIN, así que fui a buscar ayuda a la calle y acabé llegando al Hospital".

En este sentido también ha comparecido su novia, la otra mujer que se encontraba en la casa, y que debía haber participado con su testimonio durante la primera sesión del miércoles, pero ha afirmado a la juez que se despistó y no se dio cuenta de acudir. "Fue cuando lo ví en el 24 Horas que se estaba celebrando y tenía que ir", ha dicho.

En el interrogatorio, la joven ha afirmado haber quedado "en shock" por la situación de ver a su por entonces amiga "sin sentido y en un charco de sangre". De hecho, la fiscal le ha indicado que, "ante la vida en riesgo de una persona y la pérdida de libertad de otra, prefirieron proteger al segundo". La chica ha dicho: "ambos eran mis amigos, no quería perjudicar a ninguno de los dos".

Sin embargo, la Policía tuvo que llamar insistentemente a la puerta a su llegada a la casa de la calle Faisán para poder acceder, ya que en un primer momento las dos personas que presuntamente estaban en la casa, es decir, el presunto agresor y esta testigo, no abrieron la puerta.

Tras casi cuatro horas de juicio solo con el interrogatorio de estos dos jóvenes, la vista ha proseguido con la comparecencia de los peritos, antes del receso. 

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