Rebaja de la pena al agresor de un guardia civil con un vaso en Carbajosa por la dilación de las actuaciones

Fue condenado a cinco años de prisión y se ha rebajado la pena a los cuatro años y medio. La indemnización también será menor

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La Audiencia Provincial ha rebajado la pena para el condenado por desfigurarle la cara con un vaso a un guardia civil que se encontraba fuera de servicio en Carbajosa. De esta manera, tras el recurso de la defensa, deberá cumplir cuatro años y seis meses de prisión en vez de los cinco inicialmente y una indemnización de 20.200 euros y no los 35.000 previstos al comienzo. 

La razón esgrimida en la sentencia hecha pública por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León es la apreciación de la atenuante de dilaciones indebidas que esgrimió en su recurso junto a la consideración de la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal de toxicomanía, así como la consideración del "quebrantamiento de normas y garantías procesales al haber una vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva del artículo 24 de la Constitución por falta de motivación respecto de la cuantía fijada como responsabilidad civil, debiendo estimarse la atenuante de reparación del daño como muy cualificada".

La primera de ellas fue estimada al considerar que hubo un retraso injustificado de la causa desde su entrada en la Audiencia Provincial hasta la celebración del juicio, transcurriendo casi un año entre ambos casos. Mientras, también se rebajó la indemnización al sentenciar que la cifra anterior no estaba bien razonada. Sin embargo, no se estimó la toxicomanía al no poder acreeditarse que fuera consumidor en el momento de los hechos. 

De esta manera, la pena será finalmente de cuatro años y seis meses de prisión, aunque sobre ella cabe todavía recurso de casación. En el juicio, el ahora condenado reconoció los hechos, pero afirmó que cometió la salvaje agresión bajo los efectos de las copas que se había tomado en el bar y de la cocaína, de la que, según señaló, era consumidor habitual en el momento del suceso. El joven afirmó, además, que no sabía que la víctima era un guardia civil y que trató de golpearle con la mano, sin la intención de reventarle el vaso en la cara.

Sin embargo, todos los testigos que declararon en la vista y que se encontraban aquel 27 de junio de 2016 en la cervecería manifestaron que el agresor se cercioró en dos ocasiones de que se trataba de un agente de la Benemérita al que conocía de un incidente ocurrido en 2015. Primero, porque se lo preguntó a un amigo común de ambos que allí se encontraba. Y, en segundo lugar, porque llegó a preguntárselo directamente a la víctima, instantes antes de atacarle. Además, los testigos manifestaron que el autor de la agresión no parecía encontrarse bebido ni mucho menos drogado. De hecho, el propio responsable del bar dijo que sólo le sirvió dos copas en varias horas.

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