Alicia de la Cruz - Sandra Marcos/BARÓMETRO S24H

¿Cómo ven los estudiantes de la USAL su futuro laboral?

¿Cómo ven los estudiantes de la USAL su futuro laboral?

SALAMANCA24HORAS ofrece una nueva entrega de su sección dominical donde pregunta a la sociedad sobre diversos temas de actualidad. Este domingo se interesa por la perspectiva laboral de los estudiantes de la USAL que, en su mayoría, están interesados en continuar con su formación tras acabar los estudios de grados y más de la mitad, dice tener mucha incertidumbre respecto a su futuro

La Universidad de Salamanca es una de las instituciones educativas más reconocidas y antiguas, precisamente este año celebra su 800 aniversario. Cuenta con gran prestigio constituye, además, un gran motor económico para la capital. Ofrece 65 grados, así como numerosos másteres y estudios de doctorado, repartidos entre Ávila Zamora, Béjar, Villamayor y la propia ciudad, que abarcan ramas muy variadas de conocimiento, como pueden ser las artes y humanidades, ciencias, ciencias sociales y jurídicas, ingenierías y arquitecturas, y por último, ciencias de la salud.

Sus famosos grados atraen a muchos estudiantes de diversas partes de España e incluso del mundo, superando los 20.000 en la actualidad, pero no sabemos cómo conciben estos jóvenes su entrada en el mundo profesional. Esta es especialmente problemática, ya que desde el inicio de la crisis económica en 2008 el desempleo juvenil se ha incrementado, – en el tercer trimestre de 2017 ascendía a un 54,7% para los menores de 20 años, y a un 37,1% para los menores de 25- y el mercado laboral es especialmente crudo para los ellos.

Este deterioro del mercado de trabajo ha supuesto para los jóvenes la acentuación de su precaria situación económica. A pesar de que es una tendencia generalizada en toda Europa, existen diferencias entre países e incluso dentro del mismo colectivo juvenil, en base a ciertas características o atributos. Estos se ven convertidos en el primer objetivo de los recortes en los empleos, y además, su transición del sistema educativo al mercado de trabajo se transforma en una difícil tarea.

Nos encontramos ante una generación marcada por la crisis económica. Sólo en Salamanca han emigrado más de 2,200 jóvenes, por lo que se marchan más de los que llegan, y no solo a otras provincias españolas, sino también al extranjero, destacando Francia, Alemania y Gran Bretaña. De igual modo, aumentó ligeramente el número de salmantinos que buscaron nuevas oportunidades laborales en Asia y África, escapando de un mercado laboral nacional donde el paro continúa siendo elevado. Por este motivo, la juventud española presenta una gran disposición a cambiar su lugar de residencia por otro fuera de España, generando con esto último una perdida para el país que ha invertido en su educación y preparación y que, al final, no se va a poder beneficiar de sus conocimientos.

¿Qué expectativas de futuro tienen los jóvenes de la USAL?

Con el objetivo de conocer las expectativas de futuro de los estudiantes y sabiendo, a su vez, que estas guardan cierta relación con los estudios cursados, se ha realizado una encuesta a los jóvenes de entre 20 y 30 años pertenecientes a los diferentes cursos y ramas que oferta la USAL. En ella expresan sus incertidumbres y también la valoración que hacen de la universidad y de la preparación que esta les otorga para afrontar este nuevo reto. Casi la mitad de los encuestados son alumnos de último curso, y es que ellos son los que más cerca se hallan de enfrentar este cambio en sus vidas.

Un aspecto importante a la hora de hablar de expectativas de futuro tiene que ver con el nivel de especialización que se desee alcanzar, ya que en el 79% de los casos los alumnos están interesados en continuar con su formación tras acabar los estudios de grados, y el 19% de ellos desea opositar, mientras que sólo un 27% quieren pasar directamente a buscar un empleo en el sector privado, por lo que en líneas generales estos deciden seguir estudiando.

Respecto al nivel de satisfacción con el grado realizado y a la preparación que este les brinda para su vida laboral, un alto porcentaje de estudiantes, 46% está bastante satisfecho con el grado estudiado, un 26% lo está medianamente y un 14% se muestra muy satisfecho, y entre los poco o nada satisfechos sólo suman un 14%. Sin embargo, cuando hablamos de la preparación que la USAL les facilita de cara al futuro laboral la mayoría (un 51%) no está ni de acuerdo ni en desacuerdo con haber sido bien preparados, un 23% piensa que la carrera les ha proporcionado escasa preparación; mientras que casi un 18% cree que la formación para su futuro ha sido buena, siendo las opciones “nada preparado o mucho” muy minoritarias.

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(Siendo el 1 “Nada de incertidumbre” y el 5 “Mucha incertidumbre”)

Otro punto en común que comparten los jóvenes de todos los grados y cursos es la incertidumbre, la gran mayoría, compuesta por un 57% de los estudiantes, dice tener mucha incertidumbre respecto a su futuro, un 25% bastante incertidumbre y un 14% cierta incertidumbre, y el conjunto restante, formado por aquellos con “poca” o “ninguna” incertidumbre no alcanza ni el 5%. Respecto a la facilidad para encontrar su primer empleo, los dos grandes grupos destacados (ambos de un 28%) opinan que será difícil y muy difícil, mientras que un 25% cree que no será ni fácil ni difícil y los que lo conciben como fácil o bastante fácil conforman un 19%. Alrededor del 50% de los encuestados está bastante o muy esperanzado en cuanto a poder trabajar en España, aun así, un porcentaje bastante alto, del 46%, están dispuestos y creen probable tener que marcharse al extranjero.

Respecto al tiempo que estiman que les llevará el encontrar este primer trabajo, contamos con opiniones bastante variadas, aunque la opción más votada, por un 24% de la gente, es tardar entre 4 y 6 meses, seguidos de los más pesimistas (un 20%), que creen que tardarán más de un año. El otro grupo relativamente significativo, con un 17%, sitúa este periodo entre 2 y 4 meses. Ahora bien, ¿será este primer trabajo acorde a su formación? Un 66% de los estudiantes afirma que sí, mientras que la minoría, del 14%, cree que no y un gran grupo refleja no saber qué tipo de trabajo podrá encontrar, constituido por un 20% de la muestra.

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Frente a la incertidumbre que supone para ellos su futuro, destaca la claridad con la que hablan de la tipología de su primer contrato, ya que un 44% cree que adquirirá su primer empleo mediante un contrato de prácticas y un 37% cree que este será temporal, siendo los indefinidos, las becas o el trabajo sin contrato opciones bastante minoritarias. A su vez, la mayor parte de los encuestados, un 38%, piensa que su contrato rondará el salario mínimo, es decir, en torno a los 600-800 euros mensuales, mientras que un 21% lo sitúan por debajo, entre 300 y 600 euros. También es significativo que un 34% estima que superará los 800 euros.

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De alguna manera los estudiantes encuestados, pertenezcan a una rama de conocimiento o a otra, conciben este primer empleo de una forma bastante negativa, ya que ven difícil encontrarlo y además, consideran que sus salarios serán bajos y no se corresponderán con su formación. La incertidumbre, las mayores exigencias del mercado laboral y hasta la competitividad existente, hacen que gran parte de ellos estime necesario continuar con su preparación mediante estudios de postgrado. Y por ello entre sus principales impedimentos destacan muy significativamente dos, la falta de experiencia a la que apunta un 70%; y con un 59% a la propia situación del mercado laboral. Un 22% menciona el problema del paro y un 19% lo hace con la falta de orientación profesional recibida, incluso un 11% de la muestra, en este caso mujeres, expone la preocupación por la barrera que puede suponer para ellas el género a la hora de encontrar trabajo.

Grafico4 1200x453En líneas generales existe una preocupación compartida por la gran mayoría de encontrar un trabajo acorde a su formación, si bien el optimismo es aun más bajo en el caso de los estudiantes de carreras de humanidades y arte; y también para los de ciencias sociales. Y es que de alguna forma, los grados más cursados no parecen ajustarse a los que actualmente tienen una mayor salida profesional (en España más de la mitad de los estudiantes escogen las Ciencias Sociales y Jurídicas), como si podrían ser informática, matemáticas, estadística, ingeniera en electrónica, etc. Además se estiman que un gran porcentaje de los jóvenes trabajarán en empleos que aún no existen.

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