IRENE MATEOS/SALAMANCA INTERCULTURAL

Nesrin Ouis, una mujer luchadora

Nesrin Ouis, una mujer luchadora

Esta Siria ha escapado de la cruda Guerra Civil de su país para recalar en Salamanca, de donde cuenta su historia

Nesrin Ouis nació hace 34 años en Siria. Allí creció con su familia, la que cuenta fue un gran ejemplo para ella y a la que agradece la educación que le brindó, pues expresa que si hubiese crecido en un ambiente familiar diferente, quizá no sería como es actualmente ni pensaría del mismo modo en que lo hace ahora.

“Mi madre fue de las primeras mujeres que condujeron un coche en Siria y que estudiaron en la universidad. Fue un gran ejemplo para mí y estoy muy orgullosa de ella. En su familia todos estudiaron, también mis tías. Por eso, yo quería hacer algo parecido, que demostrase que todos somos iguales, que cambiase la idea de la mujer Siria, migrante, débil y a la sombra de un hombre. Quería enseñar a la gente que las mujeres Sirias también son de mente abierta, se comunican y luchan por sus derechos”. 

A sus 24 años, tras haber estudiado la carrera de periodismo, comenzó a escribir para algunos periódicos sirios y trabajó como profesora en la universidad durante dos años, dedicándose a formar al profesorado. Posteriormente, a la edad de 27 años, decidió continuar su formación universitaria realizando un máster y un consecutivo doctorado, ambos centrados en la influencia de las tecnologías de la información y la comunicación en la educación de los niños. 

Sus calificaciones eran tan buenas, que Nesrin obtuvo una beca para realizar dichos estudios universitarios en otro país, entre cuyas opciones se encontraba España. Así pues, eligió la Península como destino y abandonó toda su vida en Siria pocos meses antes de que estallase la guerra, dejando por primera vez lejos a su familia. 

¿Por qué elegiste España como destino? 

“Al llegar a España estudié español durante dos meses en el Instituto Cervantes de Santander. Después llegué a Salamanca en verano, casi en julio, antes de que comenzase el curso y me dediqué sobre todo a hablar con la gente y a ver películas en español, para que mi castellano fuese un poco mejor y poder entender mejor las clases. Al principio fue muy complicado, no entendía nada, pero lo pasaba muy bien en clase con mis compañeros. Conocí a mucha gente de nacionalidades muy distintas, y eso me encantó.” 

¿Cómo fue tu proceso de adaptación en Salamanca? 

Nesrin cuenta como, al comienzo de su llegada a la ciudad, todo fue con normalidad, salvando las dificultades emocionales de tener lejos a su familia en un país en guerra, algo que, obviamente, influía en su estado de ánimo. Pero, posteriormente, cuando finalizó el máster y terminó su beca, atravesó dificultades económicas, teniendo que recurrir a determinados recursos de la ciudad para poder continuar viviendo aquí y doctorarse. Además, tuvo problemas de visión, teniéndose que realizar una intervención en uno de los ojos, a motivo del cual actualmente padece una discapacidad visual. Se muestra muy agradecida con el trato que recibió, tanto por parte de profesionales como de sus amistades y su pareja, sin los que, dice, no habría podido superar algunas situaciones. 

“Pasé muchas dificultades y tuve que operarme de un ojo, pero para mí esto no supuso ningún límite, era como si no existiera. Considero que cuando una tiene una meta ha de llegar a ella como sea, no importan las dificultades del camino. Yo deseaba doctorarme y lo logré, con sobresaliente.” 

Actualmente, tras un año de finalizar su doctorado, Nesrin trabaja en aquellas cosas que va encontrando y hasta donde su límite de visión le permite. A mayores, intenta llevar a cabo un proyecto que comenzó hace años, cuyo principal fin es hacer conscientes a los niños de España sobre el conflicto Sirio y la guerra y, así, escriban y se intercambien cartas con los niños sirios. 

“Realicé este proyecto en Santiago de Compostela y luego aquí, en Salamanca. Tengo mucho material, muchos dibujos y cartas muy bonitas y, ya que no ha sido posible enviar este material a Siria, quiero hacer una exposición con él, quiero que llegue a la gente, es necesario. No se puede conocer una realidad a través de un vídeo ni quedarse únicamente con las imágenes que transmiten los medios de comunicación“. 

Como ciudad, Nesrin define Salamanca como su segunda casa, después de Damasco (Siria), donde siente que está su hogar y las personas que la quieren, además de su familia. 

¿Cómo te ves actualmente en la ciudad? 

A pesar de que, actualmente, Nesrin tiene su vida hecha en Salamanca, no puede evitar echar de menos a su familia y cuenta su preocupación por la situación que se está viviendo en su país de origen. 

“Mis padres se jubilaron el mismo año que comenzó la guerra. Cuando más felices estaban, pudiendo disfrutar de la casa de sus sueños, se la derribaron y tuvieron que dejar todo atrás. Migraron cerca de la costa del mar, que es la zona más segura, y allí llevan viviendo ya casi cuatro años. Mi hermana también tuvo que mudarse de zona para asegurar la seguridad de sus hijos. En la zona en que ella vivía, al nacer un hijo, si es mujer, directamente la entierran. Es un deshonor para ellos. Ella no quería esto para sus hijos. Así, cuando escaparon, se encontraron con un soldado que apuntó a su hijo con una pistola en la cabeza y le preguntó: ¿Estás con el gobierno o contra el gobierno? Entonces, ella contesto: estoy con Siria. El soldado se emocionó y les dejó ir. Fue como un milagro. Siempre cuento esto porque es un claro ejemplo de lo que queremos todos, al final estamos todos en el mismo barco, todos estamos con Siria.” 

Al concluir la entrevista, Nesrin nos habla sobre su deseo de continuar trabajando en la educación, el feminismo, en los derechos de la mujer en el mundo islámico y en la destrucción de las etiquetas y los prejuicios. Esperamos que siga siendo tan fuerte y luchando por esta pasión suya, tan relevante y necesaria.

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