Las cooperativas del sector del ovino piden revertir su situación

Las cooperativas del sector del ovino piden revertir su situación

Piden a la Consejería de Agricultura y Ganadería que apoye su financiación, su formación y su relevo generacional

Tras la reunión celebrada por el Consejo Sectorial de ovino y caprino de la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (Urcacyl) para abordar y debatir diferentes cuestiones relacionadas con el mercado de la leche de oveja, y tras analizar el delicado momento por el que atraviesan las explotaciones, que se viene prolongando en el tiempo; las cooperativas acordaron solicitar de la Consejería de Agricultura y Ganadería una serie de medidas para intentar revertir esta difícil situación, medidas que están suscritas por la Alianza UPA-COAG.

Consideran que la ganadería dedicada a la producción lechera en general y la del ovino en particular, son “estratégicas para Castilla y León, y puntales para evitar el despoblamiento de las zonas rurales, debiéndose apoyar su financiación, su formación y su relevo generacional”.

Aseguran que es fundamental que la Administración vele por que todos los operadores implicados en el mercado de la leche de ovino, cumplan escrupulosamente el Paquete Lácteo, normativa estatal que regula las Organizaciones de Productores, los contratos y la oferta previa a los mismos.

Añaden que la misión de las Cooperativas y las Organizaciones de Productores “es muy destacada en este sector y que su trabajo es determinante a la hora de concentrar la oferta y adecuar la producción a la demanda de la Industria”, incluyendo la desestacionalización. Por eso, “es imprescindible, para potenciar estas fórmulas asociativas, seguir incentivando la incorporación de ganaderos a ellas, y dotarlas de herramientas que faciliten la exportación de leche como mecanismo regulador de los mercados”.

En su relación con la industria, las cooperativas valoran muy positivamente la consecución de contratos anuales que dan estabilidad al sector, y por ello solicitan a la Administración que siga trabajando en esta línea para que esta práctica sea extensible al resto de industrias del sector. “Es igualmente necesario establecer marcos de encuentros estables entre cooperativas, industria y distribución para conocer y valorar el trabajo de cada eslabón en la cadena de valor”.

Siendo el destino final de la mayor parte de la leche de oveja la producción de queso, y siendo Castilla y León la Comunidad Autónoma que lidera la fabricación a nivel nacional; aseguran que gran parte de la problemática actual podría “resolverse con una serie medidas referidas al queso”, como instar el establecimiento en una normativa estatal, de las proporciones que se deben incorporar en un queso de mezcla, siendo como mínimo de un 20% de leche de oveja y como máximo de un 70% de leche de vaca. También fomentar el consumo de quesos y productos lácteos mediante campañas promocionales; o acelerar en la medida de lo posible la puesta en marcha y desarrollo de la IGP Queso Castellano.

También demandan a la Administración un mayor control en el uso de las marcas de garantía y calidad, ya que “en algunos hipermercados se ha detectado que el empleo de la marca Tierra de Sabor puede inducir a errores en el consumidor a la hora de comprar lechazos, pues bajo estos carteles de reclamo, aparecen canales sin identificar a precios inusualmente bajos, junto con las amparadas por la marca de calidad”.

También hablan de hacer el recensado de la cabaña ovina para depurar las bases de datos de identificación de estos animales. Urcacyl traslada a la Administración la propuesta de que esa labor, en vez de encargarse a una empresa externa, sea realizada por los técnicos veterinarios de las cooperativas, recibiendo por ello una contraprestación económica por animal, ya que estos profesionales identificadores “son conocedores de todas y cada una de las explotaciones de los socios”.

Igualmente solicitan que no exista un solo veterinario identificador por cooperativa, que a su vez debe tener una cuenta bancaria para comprar los elementos de identificación en su nombre, en lugar de en nombre de la cooperativa, hecho que puede acarrear malentendidos y problemas con la Agencia Tributaria.

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