La joven artista Virginia Rivas expone sus obras en el centro de arte contemporáneo

La joven artista Virginia Rivas expone sus obras en el centro de arte contemporáneo

Las obras que se exponen están realizadas en diferentes soportes. Hay nueve lienzos, una intervención sobre papel específica para el DA2, cajas de luz, neones y fotografías.

La joven artista Virginia Rivas se incorpora a la oferta expositiva del centro de arte contemporáneo de Salamanca con la muestra 'Soundscape', que se podrá visitar desde este jueves hasta el 13 de mayo.

Las obras que componen la exposición están realizadas en diferentes soportes: nueve lienzos, una intervención sobre papel específica para el DA2, cajas de luz, neones y fotografías.

Esta exposición es un diálogo, no únicamente visto en la forma de usar el sonido y esperar la respuesta del espectador, sino que también es un diálogo de manifestaciones artísticas, donde combina las cajas de luz, el audio, la fotografía y, sobre todo, la pintura.

Soundscape es intimista, es accesible, es armonía, por mucho que los fogonazos cromáticos, las rayas y los tachones nos intenten confundir, sumergiéndonos en un aparente caos. Es contraste, es superposición de capas, es un camuflaje pictórico a base de azules, rosas y grises. Es sutileza y composiciones ligeras.

Virginia Rivas, que se formó en la Universidad de Salamanca, se recrea en la búsqueda de la intervención del público, ella no ejecuta o crea para la sumisión sino que pretende agitar la mente y reclamar una reacción. Todo aquel que se adentre en la sala expositiva puede decidir, tocar, oír y sentir y es su consentimiento a formar parte de la exposición lo que completa las propias obras.

Asimismo, al instalar toda una serie de frases en lienzos, cajas de luz y neones, la artista dirige a los espectadores para dejarlos perdidos en la abstracción del significado, esperando que ellos mismos busquen su propia salida. De esta forma, el lector no percibe una única lectura sino que, por el contrario, las alternativas se multiplican y se ramifican.

Es entonces cuando los asistentes deben optar por permanecer impávidos y aceptar la parte superficial o ahondar en las sensaciones y pensamientos que las mismas pueden evocar.

Habría que subrayar que la artista es hija de su tiempo, es hija del tweet, es hija del menos es más y del uso de la tecnología como vehículo comunicativo. Más allá de su ferviente interés por la participación activa y por el uso de la tecnología, Virginia Rivas recurre a la dicotomía entre lo visible y lo audible y, por supuesto, a la compleja relación entre emisor y receptor.

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