Juanca Romero Hasmen/CRÓNICAS ATLANTES

Rumores y senderos de Avilés

Rumores y senderos de Avilés

Los lectores habituales de esta serie dominical, conocen de mi predilección por descubrir lugares envueltos en leyendas, rebozar las botas en el polvo de los caminos para señalar en el mapa las claves del misterio. En esta ocasión rescato de mi hemeroteca personal, un interesante viaje hasta Avilés -Asturias-, para que de la mano del divulgador y escritor Bruno Rodríguez Fernández, coautor del libro “Misterios y leyendas de Avilés”, nos adentremos entre callejuelas y fantásticos parajes

Asturias es sin dudas, tierra de tradiciones y grandes leyendas. ¿Qué es lo que la convierte en un enclave especial de la geografía española? Precisamente eso, ser una tierra mágica de gran tradición que supo, pese al desinterés de algunas generaciones, mantener vivo ese espíritu celta a través de sus misterios y leyendas

“Misterios y leyendas de Avilés”, es el libro en el que junto con otros dos autores -Alberto Álvarez y José Manuel Feito-, haces un minucioso recorrido por las historias más controvertidas del lugar. ¿Has encontrado conexión entre sus leyendas y algunas que se recogen en otras regiones?

Desde luego que sí. Podemos encontrar no solo el mismo caso en la zona norte de España, (Zona en la que más nos movemos por proximidad) sino que también podemos encontrar seres mitológicos de idéntica índole en todo el Arco Atlántico. Por ejemplo: En Asturias tenemos al Cuélebre, en Cantabria al Cúlebre y en el País Vasco al Herensuge. Asturias tiene Xanas, Cantabria Anjanas, en Irlanda las llaman Hadas.

El personaje travieso por excelencia en Asturias, es el Trasgu, que vendría a ser el Lutin Francés, el Kobold Alemán o el Puck Irlandés. También vemos como en un pasado ya se mencionaba la existencia de estos personajes.

Plinio el Viejo, en el siglo I de nuestra era, menciona en su obra “Historia Naturalis” que los Celtas de la Galia posen una piedra que engendran siete culebras, entre sus babas y sudoraciones, y que tiene propiedades curativas sobre la picadura de estas. Esto mismo podemos verlo y leerlo en las hojas de “Misterios y Leyendas de Avilés” y es algo qué te cuentan en diversos enclaves de la zona Norte Peninsular.

¿Encontramos en Avilés, leyendas o hechos relacionados con lo “milagrero”?

También. Tenemos leyendas dedicadas a Vírgenes o relacionadas con Vírgenes, con tejas milagrosas en el tejado de una capilla dedicada a San Cristóbal y que espantan las tempestades, un Cristo que aparecen flotando en la ría y salva la vida a los marineros. Incluso tenemos leyendas de rituales o pasadas de agua. La variedad de leyendas es muy grande y pese a ser un mundo siempre relacionado con lo Pagano, la iglesia también tiene sus leyendas y la tradición también, por lo que alguna hemos incluido.

En “Misterios y leyendas de Avilés”, se recogen historias del Cuélebre… ¿dragones en la vertiente cantábrica del país?

Se trata del macho de la culebra, que no puede morir de viejo, crecerá hasta alcanzar unas dimensiones monstruosas. En este momento echa alas y se marcha volando a la mar Cuayada (Mares del Ártico) a custodiar un sin fin de riquezas que se encuentran en las profundidades. El homónimo Europeo seria como tu bien apuntas, el Dragón.

En multitud de Bestiarios se nos cuenta que el Dragón no es ni más ni menos que la serpiente cuando alcanza los cien años de vida. Esta creencia es común en muchas culturas, pues con cada muda de piel la culebra aparecía como un animal nuevo, renacido ante los ojos de la gente, por lo que fue identificado con el renacer, con la vida.

El cristianismo en cambio lo identifica con el Dragón, es decir, con el demonio y por eso en tantas ocasiones se representa devastando pueblos y devorando gente y ganado. En definitiva si, podíamos decir que el Cuélebre es la transición entre la serpiente y el Dragón.

Siento especial curiosidad por la imagen de Walter; ¿quién o qué es exactamente?

¿Quién es Walter? Pues bien, Walter es un fantasma qué habito durante mucho tiempo en uno de los palacios Avilesinos. Durante la guerra se estrella en los montes colindantes a Avilés y consigue refugiarse en un palacio, allí fallece y quien lo encuentra le da sepultura.

Desde que el palacio vuelve a ser habitado tras la guerra, comienzan a pasar cosas extrañas; Los cuadros se caen, las puertas se abren, suena el piano a altas horas de la noche. La familia convive con esos extraños sucesos y se los toma con tal familiaridad que a este fantasma lo acaban bautizando con el nombre de Walter, dada su nacionalidad. Era Inglés. Nosotros hemos hablado con la familia que vivió allí y nos contaron todo lo ocurrido, plasmándolo en el papel y convirtiéndolo así, en una anécdota, leyenda o misterio, como quieran llamarlo, de nuestra villa.

Una curiosidad, ¿A qué debe su nombre Avilés?

Esbozando un poco lo que pueden leer en el libro, diré que los avilesinos somos muy hábiles. “Cuando los moros quisieron asaltar Avilés, los Avilesinos derribaron las escalas por las que trepaban los asaltante. Al hacerlo y tras haberlos derribado, los moros comenzaron a gritas ¡Ay viles, ay viles! entonces en replica los avilesinos gritaban, ¡Viles no, Hábiles! Como digo, es solo un esbozo y una leyenda, ya que hay más variantes, e incluso ya en la batalla de Covadonga el Rey Pelayo Menciona que la gente de Avilés es gente muy “habila”.

Es que Avilés no nos puede dejar indiferentes; ¿también vampiros?

Y no un Vampiro cualquiera, el último Vampiro de la Península Ibérica. Este es uno de los capítulos más macabros que tuvo que vivir la villa avilesina. Como muchos otros, Ramón Cuervo Emigra a cuba y allí es contagiado de Tuberculosis. Habla con un Brujo, el negro Antón. Este le dice que tiene que beber sangre de un niño y así hace, a su vuelta a Asturias comienza a buscar niños hasta qué encuentra a Manolito Torres en el barrio de la Magdalena, el resto ya se lo pueden imaginar, y sino… Misterios y leyendas de Avilés. Eso sí, fue catalogado como el ultimo Vampiro de la Península Ibérica.

Gracias por compartir parte de tu tiempo con nuestros lectores.

Muchas gracias a ti Juanca, y a todos los lectores.

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