El espectacular crecimiento de este fin de semana lleva a los embalses a situarse por encima del año pasado

El espectacular crecimiento de este fin de semana lleva a los embalses a situarse por encima del año pasado

Los embalses de la CHD han visto cómo su situación, que era precaria hace dos meses, mejora gracias a las últimas precipitaciones. Tres cuartos de los embalses se encuentran ya llenos

Después de un 2017 seco y caluroso, que dejó estampas de sequía especialmente en los meses de verano, el 2018 ha comenzado lleno de precipitaciones y diluvios, lo que está haciendo que los embalses salmantinos acumulen agua de cara a los meses estivales, si bien continúan en peor situación que el pasado año.

Si la primera semana de enero estuvo poblada de lluvias y nevadas que, pese a que inundaron la provincia, no mejoraron el volumen de los embalses, las lluvias acaecidas en las últimas dos semanas, principalmente en los últimos siete días, han hecho que las presas charras asciendan, garantizando así el suministro total los próximos meses.

Así, actualmente, los embalses de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) se encuentran en torno al 75% de su capacidad, por encima del nivel registrado en la misma semana de marzo del año pasado (73,9%) y de la media de los últimos diez años (70,9%). 

Gracias a estas lluvias se ha mitigado el fuerte descenso de agua acumulada que sufrían los embalses de la provincia desde desde principios de junio del pasado 2016, cuando se alcanzaron unos altos niveles en el volumen registrado (cerca de 3.500h3). Desde entonces, el nivel de las presas ha ido disminuyendo progresivamente hasta alcanzar las cotas más bajas en años, registradas a principios de diciembre de 2017, y que se han estabilizado, en torno a los 1.500h3.

Este descenso puede estar motivado por varias causas, pero las dos principales son las temperaturas y las precipitaciones acontecidas desde entonces. Y es que el calor y la sequía han sido dos características que han acompañado a la provincia de Salamanca desde hace tiempo pero, con más ahínco desde ese verano de 2016.

Buena prueba de ello es que las temperaturas medias en la región charra han sido desde entonces superiores y, las precipitaciones, inferiores. Y es que el pasado 2017 fue el año más cálido y el segundo más seco desde que se tienen registros (1965), como explicó la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La Aemet también detalló que, de los diez años más cálidos en España desde ese 1965, siete pertenecen al siglo XXI y cinco de ellos han sucedido en la actual decena que comenzó en 2011, precisamente siendo algunos puntos de Salamanca, de la zona de Aldeadávila y Villarino, los que han registrado temperaturas muy superiores por encima de la media (de más de 2ºC).

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