“El problema de fondo sigue sin tratarse, y es que la discapacidad sigue siendo un problema”

“El problema de fondo sigue sin tratarse, y es que la discapacidad sigue siendo un problema”

Álvaro Acera desarrolla desde octubre, con su hermano Fran, un proyecto en redes sociales donde muestran todas las barreras arquitectónicas que existen en Salamanca. Pero Álvaro, estudiante de Ingeniería Química en la USAL, cree que hay muchos más problemas más allá de las barreras físicas, que tampoco desaparecen al ritmo que deberían

Álvaro y Francisco nacieron hace 23 años en Salamanca. Hermanos mellizos, Fran tuvo una serie de dificultades en el parto y desde entonces sufre parálisis cerebral.

Álvaro siempre ha estado al lado de su hermano, al que considera un ejemplo, y le ha ayudado en todo lo posible. Pero hace unos meses, se cansó de que Fran se encontrase continuamente barreras arquitectónicas en su propia ciudad. Unas dificultades que puede sortear, a duras penas, con la ayuda de los demás, pero que también afectan a todas las personas con necesidades especiales de accesibilidad.

Por ello, Álvaro decidió iniciar una campaña de concienciación y reclamación por las redes sociales, concretamente Facebook. Con Fran como protagonista, los hermanos decidieron fotografiar todos aquellos problemas que se encontraban en el día a día de cualquier persona con movilidad reducida. Y decidieron llamar a ese proyecto #porunmundosinbarreras. Así, el pasado 8 de octubre, los hermanos decidieron no esperar más, y mostrar que Salamanca sigue sin ser una ciudad totalmente accesible.

Las cosas no han variado mucho desde que SALAMANCA24HORAS charló con Álvaro en noviembre. Este medio se ha vuelto a poner en contacto con él, y reconoce que “sí, ha habido algún cambio”, y que se han puesto en contacto con ellos “tanto el Ayuntamiento como a nivel individual concejales”. Esto ha supuesto que se hayan arreglado barreras arquitectónicas en la parte de arriba de Pizarrales, cerca de donde viven los hermanos, “pero en el resto del barrio sigue habiendo barreras arquitectónicas que no las han quitado”.

Por ello, Álvaro recuerda que no quiere que eliminen sólo las barreras arquitectónicas que les afectan a él y a su hermano, también las de otros barrios (sus publicaciones no se limitan sólo a su entorno, sino que plasman aquellas barreras que ven por toda la ciudad). Así, Acerca cree que para hacer de Salamanca una ciudad más accesible “hay intención, pero no buscan la solución”.

Y es que “la intención a veces no sirve”, y el hermano asegura que “hay soluciones fáciles” y, en ocasiones, él les puede dar la solución, pero no siempre puede hacer ese trabajo. Por ello le gustaría que el Ayuntamiento buscase las barreras y las eliminase, algo que podrían hacer rápidamente “si le dan una solución provisional cuando se encuentran las barreras”, algo que tampoco hace. Pone como ejemplo su primera publicación, que todavía no está solucionada, y es algo fácil de arreglar, afirma. “Se hacen cosas pero hay muchísimas más que se pueden hacer”, detalla, y continúa aseverando que “las cosas menos visibles no se hacen, es simplemente publicidad”.

Salamanca no está aceptada a la accesibilidad

“La verdad es que Salamanca no está adaptada a la accesibilidad”. Álvaro Acera es contundente, y contradice a la gente que le comenta que “lo histórico no se puede adaptar”, porque eso “es mentira”.

No hay que irse muy lejos de Salamanca, porque “en Ávila tienen adaptada la muralla”, explica. Y es que “se puede adaptar lo histórico, pero otra cosa es querer”, remarca, y lamenta que Salamanca tenga monumentos que no estén adaptados, pese a que si tienen las opciones de permitir el tránsito a los discapacitados.

Buen ejemplo de ello es la Catedral, “que tiene una puerta pero que tiene que abrirla alguien”. Y es que o vas acompañado, o necesitas de “una buena persona” que vaya hasta allí para que alguien en silla de ruedas pueda pasar. Tampoco se salva el centro histórico, que tiene un suelo muy irregular en el que una silla de ruedas pequeña “puede clavar sus ruedas” y, por lo tanto, caer al usuario de esta. Y no sólo eso, sino que estos días de lluvia “por la rejilla (del suelo) salta el agua y mojas a la gente, y tienes que aguantar malas caras por un problema que no es tuyo”.

En general, la parte monumental de Salamanca “no está adaptada y no hay intención de hacer”, así como tampoco lo están sus edificios históricos. Entre ellos la Universidad, si bien Álvaro no ha podido hablar con el nuevo equipo rectoral, algo que le gustaría para ver si pueden facilitar a todas las personas que lo necesiten una solución, ya que tanto el Edificio Histórico tiene escalones por sus dos entradas y, “si alguien en silla de ruedas quiere acceder al Claustro, no puede”.

Pese a ello, Acera es realista, y sabe que “hay cosas que tienen una solución más rápida y otras, una más compleja”, y tampoco pide cosas imposibles. “Claro que no pueden adaptar la Torre de la Catedral, no vas a poner un ascensor y romper el monumento”, explica, aunque sí le gustaría que uno de los edificios de referencia de Salamanca tuviera accesos “que no se dan”, como pueden ser “una rampa en la entrada principal, que no cuesta nada”.

Los discapacitados no sólo se encuentran barreras arquitectónicas, sino también otras dificultades

Álvaro y Fran han dejado de publicar tanto en Facebook debido a los horarios tan diferentes que tienen. “Yo tengo exámenes y trabajos, y Fran y yo no tenemos un horario igual. Él va al cole desde por la mañana hasta por la noche, y los fines de semana no coincidíamos”, detalla. Hasta hace un mes, que salieron nuevamente a hacer fotos “porque tenemos todas las barreras localizadas”, y espera poder ir publicándolas en las próximas semanas.

Pero Álvaro también explica que estas barreras que se encuentran las personas con discapacidad no son sólo arquitectónicas fijas, ya que en el día a día también se topan con dificultades. “Las rampas de los autobuses se rompen cada dos por tres, o hay un coche mal aparcado y no puedes acceder con la silla al autobús porque no puede pegarse a la acera. O hay siempre muchos coches en plazas para discapacitados sin tarjeta, y para la Policía pasa desapercibidos” enumera Álvaro, que pone estas como ejemplo, si bien asegura que ocurre en muchos pequeños detalles del día a día.

A estos hermanos les gustaría que todas las cosas que “saliese de las instituciones” evitar todas las dificultades que se encuentran, y no sólo ello, sino todas las personas con discapacidad, como pueden ser los ciegos, que tampoco pueden disfrutar de muchos de los edificios públicos.

“Está claro que Salamanca va a acabar estando adaptada”

Álvaro cree que “está claro que esto va a acabar estando adaptado”, y recuerda que “hace 20 años, que te quitaran un bordillo era sorprendente, pero ahora es obligatorio”. Sin embargo cree que lo sorprendente es “que no esté ya adaptado”.

Y es que “el ritmo es lento”, afirma, si bien ve necesario que se aumente porque Salamanca se afronta a otro problema, el del envejecimiento, y en la ciudad charra “hay muchísima gente mayor que se puede tropezar y, por ejemplo, tener una caída”, por lo que la capital del Tormes “debería evolucionar más rápido de lo que está haciéndolo”.

Así, asegura que “lo primero es que la instituciones se den cuenta de que no es un capricho”, algo que “es complicado”, porque “a veces se creen que arreglando un bordillo se arreglan las cosas, y el problema de fondo sigue sin tratarse”. Acera es claro, cuando lo menciona, y es que “la discapacidad sigue siendo un problema”, tanto a nivel de movilidad como económico e institucional.

Porque a la hora de ayudar a una familia, “no hay apoyo institucional”, y no se les otorgan soluciones para los problemas que tienen. De hecho, denuncia que “se trabaja para que las personas con discapacidad estén en sus centros, aislados”, algo que debería cambiarse para trabajar más la integración.

También deberían profundizarse y ampliarse “los planes de educación especial”, ya que “no hay profesores en los colegios ‘normales’, mal llamados, porque son centros de enseñanza reglada”. Y es que Álvaro cre que “si hubiera más niños con discapacidad allí, habría más integración y, por el respeto a las personas, habría respeto a la discapacidad”. Este sería un gran paso “para la mejora de adaptabilidad de las ciudades”.

Todas estas ideas e iniciativas no han pasado desapercibidas para la sociedad. Y es que lo que comenzó como un proyecto de Facebook fue premiado, a finales de 2017, por la Mesa del Voluntariado de Salamanca, ya que han conseguido visibilizar uno de los problemas más escondidos del siglo XXI. 

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