El Teatro Liceo acoge la obra 'A protestar a la Gran Vía'

El Teatro Liceo acoge la obra 'A protestar a la Gran Vía'

Ha comenzado a las nueve de la noche y ha sido enterpretada por la compañía Los absurdos

La compañía Los absurdos teatro ha puesto en escena la obra 'A protestar a la Gran Vía', en el Teatro Liceo de Salamanca. Un montaje dirigido por César Marotto e interpretado por Alfonso Mendiguchía y Patricia Estremera. Ha comenzado a las nueve de la noche.

Esta compañía teatral nace a principios de 2010 con su primer montaje ‘Desnudo, nadie es perfecto’, pre-estrenado en Madrid y estrenado oficialmente en el teatro Zorrilla de Valladolid. Desde este primer trabajo se ponen los cimientos de lo que será la compañía y sus líneas básicas: teatro de humor hecho muy en serio.

Su idea es desenfocar la realidad a través del absurdo para llegar a los cimientos del mundo en el que nos ha tocado vivir. Abordar los problemas desde un punto crítico, muy coherente, pero siempre desde el ángulo del humor. Atacar la locura cotidiana, en la que todos nos vemos envueltos, para desenmascararla desde dentro y siempre huyendo de moralinas aberrantes. Todo esto a través de un sello muy propio que se sustenta en textos propios y una puesta en escena limpia y precisa. Su vocación es hacer montajes muy ágiles, rápidos, en los que las conversaciones se cruzan del mismo modo en que se cruza la presencia y la ausencia de cuarta pared.

En total, Los Absurdos Teatro es una compañía que cuenta con una vida de 7 años y cerca de 1.500 representaciones. Cinco montajes de sala para adultos, dos infantiles, además de otros seis montajes de dinamización de lugares patrimoniales y un buen número de propuestas ‘de calle’.

Sinopsis de 'A protestar a la Gran Vía'

Puede que el rasgo más apasionante del ser humano es su capacidad para ser absolutamente incongruente, pero, sin duda, el segundo y aún más inquietante, es su incapacidad para darse cuenta de ello. Al fin y al cabo, los errores nunca son culpa nuestra. Todos ellos se deben a ese colectivo tan omnipresente como enigmático que es… ‘la gente’. Un colectivo en boca de todos, pero absolutamente inaprensible. 

La gente tal, la gente cual, es que la gente, menuda gente… ¡joder con la gente! Nosotros, en nuestro afán por ser absolutamente humanos, vamos a explorar las esquinas de nuestras incongruencias parapetándonos precisamente en la gente. Y, por supuesto, en su enorme talento para la protesta, que ya se sabe, otra cosa no, pero quejarse, ¡se queja mucho la gente!

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