La campaña de riego transcurrirá con normalidad según la Comisión de Desembalse de la cuenca del Duero

Comisión de desembalse de abril.
La campaña de riego transcurrirá con normalidad según la Comisión de Desembalse de la cuenca del Duero

El volumen mínimo de reserva en los embalses fijado para el 30 de septiembre es superior al de 2017, con objeto de asegurar mayor disponibilidad inicial de recursos para afrontar el año 2019

La Comisión de Desembalse de la cuenca del Duero se ha reunido este jueves en sesión ordinaria en la sede central de la Confederación Hidrográfica del Duero, en Valladolid. Allí, ha aprobado los volúmenes mínimos que deben acumular los embalses a día 30 de septiembre, fecha del final de la campaña de riego que se desarrollará en condiciones de práctica normalidad gracias a las reservas hídricas actuales.

Los 18 embalses del Estado en la demarcación acumulan actualmente 2.211 hectómetros cúbicos, es decir, el 76,9 por ciento de su capacidad, cuatro décimas por encima del promedio de la última década gracias a las abundantes lluvias registradas desde finales de febrero y durante el mes de marzo, que han permitido que los embalses pasen del 33 a cerca del 77 por ciento de su capacidad.

Ante esta situación, tal y como se ha constatado en las juntas de explotación celebradas con comunidades de usuarios a lo largo de las últimas semanas, la previsión es que la campaña de riego trascurra con normalidad en la cuenca, donde continúa vigente la asignación de dotaciones de agua por hectárea.

La reunión ha permitido elevar a definitivos los acuerdos fijados al respecto en los citados encuentros, y que oscilan entre los 7.000 metros cúbicos en las zonas Águeda y Tera, y los 3.000 metros cúbicos acordados para la zona Pisuerga –Bajo Duero.

Entradas en embalses

Asimismo, en la reunión, a la que han asistido representantes de los usuarios, responsables de la CHD han reiterado que, pesar de la mayor disponibilidad de agua en la actual campaña, el consumo debe ser “el estrictamente necesario para el crecimiento óptimo de los cultivos”, pues una irrigación excesiva no supone necesariamente una mejora de la producción. 

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